En el bóxer, el aseo importante cabe en tres lugares pequeños. Están en las arrugas de la cara, en las orejas y en las uñas, no en un pelaje que pida cortes.
Las arrugas: el trabajo verdadero
Los pliegues del hocico atrapan humedad, comida y baba. Límpialos con suavidad con un paño suave y húmedo varias veces por semana —cada día en perros de pliegues profundos o después de comidas desordenadas— y sécalos con cuidado al terminar. Enrojecimiento, olor agrio o frotarse la cara contra los muebles significan pliegues adoloridos o infectados y piden atención veterinaria, no una limpieza más vigorosa. La cara también muestra manchas de lágrimas y acné en la barbilla: una barbilla limpia y seca después de comer y un plato de metal o cerámica lavado cada día mantienen lejos la mayoría de los granitos, y los que se extienden o duelen son otro tema para el veterinario.
Orejas y uñas, cada una con su reloj
Revisa las orejas cada semana, durante el cepillado. Busca enrojecimiento, cera oscura u olor. Limpia solo la oreja externa, con un limpiador aprobado por tu veterinario, cuando esté sucia. Las uñas se revisan cada dos o tres semanas. En un perro pesado y atlético, unas uñas demasiado largas cambian la forma en que el pie apoya y con el tiempo cargan las articulaciones, y quien se ejercita sobre todo en suelo blando necesitará recortes más frecuentes que quien camina sobre pavimento.
Baños cada seis a ocho semanas
Los bóxers se mantienen notablemente limpios para lo físicos que son, y un baño cada seis a ocho semanas, o tras un episodio realmente lodoso u oloroso, basta y sobra. Bañar más seguido seca el pelaje corto y la piel y puede disparar picazón y descamación, así que usa un champú suave para perros, mantén el agua y la espuma lejos de los pliegues faciales y de las orejas y seca a fondo todo el cuerpo, también entre los dedos y dentro de cada arruga, porque los pliegues húmedos son donde empiezan los problemas de piel de esta raza. Un bóxer que huele fuerte todo el tiempo o desarrolla piel grasa y escamosa no necesita más baños: son señales para hablar con el veterinario, porque las alergias de piel son comunes en la raza y se manejan con medicina y dieta, no con la frecuencia del champú.
El cepillado semanal como inspección
Una vez por semana, pasa un guante de goma o un cepillo de cerdas suaves durante cinco minutos. Ese paso quita el pelo suelto que, de otro modo, decoraría cada prenda oscura de tu clóset. También reparte los aceites de la piel para un brillo sano. Y, lo más útil, pone tus manos sobre todo el perro: los bóxers tienden a desarrollar bultos en la piel con la edad, y así se encuentra uno nuevo cuando todavía es pequeño, anotando lo nuevo, lo que crece o lo que cambia para mencionarlo en la próxima visita veterinaria. En primavera y otoño la muda aumenta un poco y un segundo cepillado corto basta como ajuste; un bulto que crece rápido o se ulcera debe verse pronto.
Nada de esto toma mucho tiempo. Justo por eso se olvida. Con la hora de cada tarea anotada en Care Teams de KinsLe, tu pareja se encarga del cepillado semanal, la limpieza de arrugas y la revisión de uñas cada dos o tres semanas de tu bóxer.