Las orejas del cocker spaniel son su punto débil más conocido. También son la razón de que su calendario tenga un apartado propio. El resto del pelaje —largo, sedoso, con capa interna densa en algunas zonas y patas con fleco— marca relojes separados. Decirlo desde el principio evita el final común de esta raza: un perro enredado afeitado hasta la piel en un salón.
Orejas con rutina propia
Levanta cada oreja dos veces por semana y mírala y huélela: las orejas sanas son pálidas y casi sin olor, y las de esta raza son largas, pesadas y forradas de pelo. Limpia con un limpiador aprobado por tu veterinario después de baños y de nadar, y seca la parte inferior del cuero de la oreja; recortar el pelo de la cara interna, algo que puede hacer un peluquero, mejora la ventilación. Un olor persistente, secreción marrón, rascado o sacudidas de cabeza piden una visita pronta al veterinario, porque los problemas de oído que se dejan a la limpieza casera tienden a profundizarse.
Uñas, dientes y ojos
Recorta las uñas cada tres o cuatro semanas. Si el ciclo de peluquería es ajustado, el recorte puede hacerse en cada visita. Cepilla los dientes varias veces por semana. Limpia las comisuras de los ojos cuando haga falta. Mantén el pelo alrededor de los ojos recortado en las visitas de aseo, porque los ojos de esta raza lagrimean hacia el pelaje que los rodea.
Peluquería profesional cada cuatro a seis semanas
La mayoría de los cocker de compañía visita a un peluquero cada cuatro a seis semanas para baño, corte o arreglo, limpieza de orejas y recorte de uñas, y quien mantiene la falda y el fleco tradicionales más largos se queda en el extremo de las cuatro semanas, mientras un corte corto de mascota acerca el ciclo a las seis. Estirar el intervalo a ocho o diez semanas mientras el cepillado casero decae es donde los nudos ganan, así que conviene decir con honestidad a un peluquero nuevo cuánto cepillado ocurre en casa: esa persona ajustará la longitud a la realidad, algo más amable que un estilo que la casa no puede mantener.
Cepillado diario, y baño con preparación
Cepilla cada día, o dejando como máximo un día de por medio, durante quince a veinte minutos. Trabaja por capas con un cepillo slicker y después pasa un peine hasta la piel. El peine es la prueba: si no atraviesa, el cepillo solo pulió la superficie. El mapa de nudos es predecible —detrás y bajo las orejas, las axilas, el pecho, la falda del vientre y la parte trasera de las patas donde roza el fleco— y esos sitios merecen atención en cada sesión, no solo cuando aparece un nudo. El baño llega cada tres o cuatro semanas, siempre con el cepillado completo antes, porque el agua aprieta los enredos existentes hasta afieltrarlos, y el secado debe ser completo, también en lo profundo del fleco de las orejas.
Este pelaje castiga cualquier rutina de una sola persona. Una enfermedad o unas vacaciones rompen el hábito diario de inmediato. Tu hermano, que comparte la casa contigo, anota en Care Teams de KinsLe los días de cepillado, las revisiones de orejas y las reservas de peluquería de tu cocker spaniel, y cada tarea terminada queda con la hora registrada.