El cuidado de comodidad va por debajo del plan del veterinario, nunca en su lugar. Un ojo dolorido y con secreción hace que un perro se frote, se toque con la pata y entierre la cara en las alfombras, y cada uno de esos hábitos puede dañar más la superficie del ojo. Tu papel es proteger, mantener la limpieza y comunicar con precisión mientras el plan recetado hace el trabajo médico. Los ojos se deterioran con rapidez, así que el cuidado de comodidad incluye un umbral bajo para volver a llamar a la clínica.
Seguir el plan del veterinario con exactitud
Aplica cualquier cuidado recetado a las horas y en el orden que describió la clínica, y pide a la clínica que te muestre la técnica si te cuesta administrarlo. Anota cada aplicación y cómo se ve el ojo después, incluido el color y la cantidad de secreción, lo abierto que está el ojo y si entrecierra o se toca menos con la pata. No alargues, acortes ni sustituyas el plan porque el ojo se vea mejor o peor un día concreto, porque la clínica fijó su duración por razones que el aspecto por sí solo no revela. Si una aplicación se pierde o parte sale fuera del ojo, pregunta a la clínica qué hacer en lugar de duplicar por tu cuenta.
Cambios que piden una llamada más rápida
Llama el mismo día si el ojo se vuelve más doloroso, se nubla o adquiere un aspecto azulado, se hincha hasta cerrarse o produce una secreción que aumenta con rapidez. Llama antes ante cualquier lesión en el ojo, un cambio repentino en la pupila o un perro que se apaga y deja de comer junto a los signos del ojo. Describe el cambio con las horas adjuntas, porque la clínica clasifica los casos de ojos justo con esos detalles.
Limpiar alrededor del ojo con seguridad
Retira la secreción con un paño limpio humedecido con agua simple, moviéndolo con suavidad desde el ángulo interno hacia fuera y usando un paño nuevo, o una parte nueva del paño, en cada pasada. No compartas nunca paños entre ojos ni entre perros, y lávate las manos antes y después de manipular la zona, porque algunas causas de inflamación ocular pasan de un animal a otro. Ablanda la secreción seca manteniendo el paño húmedo apoyado un momento en vez de tirar de ella. Mantén el pelo alrededor del ojo limpio y seco entre pasadas. No pongas nada dentro del propio ojo que el veterinario no haya recetado para este episodio: ni gotas sobrantes, ni medicación de otro perro, ni productos oculares para personas.
Proteger el ojo del frotamiento
Coloca el collar protector que aconseje la clínica siempre que no puedas vigilarlo, y comprueba que pueda comer, beber y dormir con él con comodidad. Vigila el frotamiento de la cara contra muebles o hierba durante los paseos y redirígelo con suavidad en lugar de regañarlo, porque frotarse responde a la incomodidad. Mantén los paseos cortos, tranquilos y con correa, lejos del polvo, de las cabezas de hierba alta con semillas y del juego brusco con otros perros. En casa, dale una cama limpia y firme donde apoyar la cabeza sin hundir el lado dolorido en un lecho blando y profundo. Si se afectan ambos ojos o el ojo sano empieza a molestarle, cuéntaselo a la clínica en vez de suponer que el mismo plan lo cubre. Mantén su collar limpio y seco, lavándolo como aconseje la clínica si la secreción lo ensucia, porque un collar sucio roza una cara dolorida y reintroduce contaminación cada vez que sacude la cabeza. Revisa a diario la piel bajo el collar en busca de roces, y acolcha o ajusta el ajuste con la orientación de la clínica si aparece rojez.
Para la siguiente visita, lleva su registro de secreciones y de cuidados dentro de su Pet Passport en KinsLe, porque ese expediente viaja a donde vaya tu perro y permite que cualquier profesional que lo vea después parta del panorama completo de este episodio.