El pelaje de la Selkirk Rex es la firma de la raza: ondas y rizos sueltos y mullidos que se apartan del cuerpo y parecen casi despeinados cuando están en pleno rizo. El consejo ordinario para gatos lo arruina. Las herramientas y rutinas que sirven a un pelo corto y liso deshacen esos rizos, así que esta raza pide menos acicalado, hecho de otra manera, con tus manos haciendo casi todo el trabajo.
Baño y secado al aire, pensados para el rizo
Una Selkirk Rex tolera, y a menudo agradece, un baño ocasional cuando el pelaje se nota graso o los rizos se han quedado lacios y separados, porque el pelo limpio recupera su onda al secarse. Lava con suavidad, sin frotar el pelaje hasta convertirlo en un enredo enjabonado, aclara a fondo y resiste la tentación de cepillar o peinar el pelaje hasta alisarlo mientras está mojado. Déjala secar al aire en una habitación cálida y sin corrientes, o usa aire en movimiento en ajuste fresco mientras le aprietas el pelaje ligeramente con las manos, y no toques los rizos hasta que estén del todo secos. Ya seco, el pelaje terminado se ve mullido y sin estructura forzada, con rizos suaves y definidos en cuello, cola y vientre y un lomo suavemente ondulado, nunca liso ni inflado en una nube uniforme. Si el pelaje se ve cepillado y encrespado, la causa casi siempre es un cepillo, y el remedio es simplemente tiempo, una ligera bruma de agua y manos en vez de herramientas en la sesión siguiente.
Dedos primero, peine ancho solo a veces
Deja el cepillo apartado para este pelaje. Cepillar trabaja los rizos de una Selkirk Rex como trabaja el pelo ondulado humano: separa cada rizo en pelusa, aplana el dibujo y deja un halo encrespado que tarda días en volver a asentarse en ondas. Acicala, en cambio, con los dedos. Una vez por semana, siéntate con ella y recorre el pelaje a mano, separando el pelo con suavidad, buscando los enredos pequeños que se forman detrás de las orejas, bajo la línea del collar y alrededor de las patas traseras, y deshaciendo con las yemas los que encuentres, sin tirar de ellos. Guarda un peine de dientes anchos para el punto ocasional donde los dedos se atascan: la separación amplia se desliza entre rizos en vez de rastrillarlos, y unas pasadas lentas sobre un enredo bastan. Termina apretando puñados de pelaje ligeramente hacia arriba, lo que anima a los rizos a reagruparse en sus mechones naturales en vez de quedar planos.
El ritmo del pelo suelto según la época
Ese pelaje suave y denso muda más de lo que sugiere su aspecto ordenado, y la muda llega en oleadas más intensas en ciertas épocas del año. El pelo suelto que se queda dentro del pelaje se abre camino hacia enredos y placas, sobre todo en el pelo más largo que llevan algunas Selkirk Rex, así que sube el acicalado con los dedos a dos veces por semana durante una muda fuerte y vuelve a las sesiones semanales cuando el pelo suelto afloje. Juzga el ritmo por lo que encuentren tus dedos: un pelaje que se abre limpio hasta la piel, sin resistencia, va al día, mientras que subcapa suelta y áspera y enredos tempranos en cada sesión indican un intervalo demasiado largo. Trabaja en sentadas cortas y relajadas, en sus términos, revisando la piel mientras avanzas por si hay sequedad o irritación escondidas bajo la densidad, y para mientras aún lo disfruta. Lo que retiras a mano cada semana es pelo que, de otro modo, acabaría tragado en su propio acicalado o anudado dentro del pelaje.
Si una semana le toca a tu pareja, Care Teams de KinsLe guarda su sesión de acicalado con los dedos marcada al final de cada semana, y la constancia deja de depender de adivinar si alguien ya la hizo.