Qué aspecto tiene una boca sana y qué debes apuntar
Unas encías sanas se ven rosadas y lisas, los dientes se ven de un blanco apagado sin costras gruesas y el aliento huele sin nada destacable. Escribe el enrojecimiento que abraza la línea de la encía, las encías que sangran cuando el labio se mueve, una hinchazón o un bulto en la encía, una acumulación marrón o gris sobre un diente o un diente que parezca agrietado, decolorado o fuera de su línea. Anota también el babeo abundante, la comida que se le cae, masticar por un solo lado, tocarse la boca con la pata o una nueva resistencia a crujir la comida seca, porque el comportamiento al comer suele señalar la molestia bucal antes que una revisión visual. Compara un lado con el otro, ya que un cambio de un solo lado se detecta más fácil que un cambio gradual en todas partes, y fecha cada nota, pues un hallazgo que crece entre revisiones mensuales pesa distinto de uno que permanece inmóvil.
Cuándo detenerte y dejarlo en manos del veterinario
Detente por ese día si se retuerce para apartarse dos veces, gruñe, aplana las orejas o jadea, y simplemente inténtalo otro día con un vistazo más corto. Todo lo que parezca doloroso, flojo, sangrante o maloliente pertenece a un examen veterinario, donde la boca puede valorarse por completo y con seguridad. Informa pronto de los hallazgos que cambien en vez de esperar a la visita anual, sobre todo si come menos o pierde peso, porque en casa tus únicos trabajos son mirar con suavidad, anotar con honestidad y mantener la experiencia lo bastante agradable para que permita el siguiente vistazo.
Preparar el momento y lo que necesitas
Elige un momento tranquilo en que tu gata esté somnolienta e instalada, quizá después de comer y acicalarse, y no en mitad del juego. Necesitas buena luz de una lámpara o una ventana, las manos limpias y una pequeña golosina o una lamida de algo que le encante, lista como pago. Siéntate junto a ella a su altura, en el suelo o en el sofá, y deja que se apoye en tu pierna si así lo elige, porque el equipo completo es corto: buena luz, manos limpias, una golosina como pago y tu libreta o tu teléfono para los hallazgos. Salta la revisión por completo un día en que ya esté inquieta, enferma por otro motivo o recién llegada del veterinario, ya que revisar la boca es algo electivo y la confianza es el equipo que de verdad importa.
Levantar el labio paso a paso
Una revisión bucal en casa debería sentirse como un vistazo breve y no como una lucha. Apoya una mano con ligereza sobre la parte alta de su cabeza, con el pulgar y el dedo medio instalados en las comisuras de su boca, y usa el pulgar del lado lejano para deslizar el labio superior hacia arriba y hacia atrás, como se levanta una cortina, mientras tu otra mano le sostiene el pecho u ofrece la golosina. Observa los grandes dientes traseros de la mejilla y el largo diente canino: revisa el borde donde el diente se encuentra con la encía, la superficie del diente y el color de la encía. Baja el labio, deja que trague y se instale, y repite en el lado cercano con el otro pulgar, terminando el recorrido con un vistazo rápido a los dientes delanteros cuando bostece o lama la golosina. Nunca empujes los dedos entre sus dientes, nunca tires de la mandíbula hacia abajo y nunca uses herramientas, porque un mordisco por sobresalto no ayuda a nadie. Anotados tras cada vistazo, los hallazgos de su boca en el Pet Passport de KinsLe aportan una prueba fechada del cambio cuando la clínica la pide, como parte del paquete de documentos que viaja con ella.