Alimentación, agua y cuándo la muda es un síntoma
Una dieta completa y un consumo de agua fiable mantienen la piel y el pelaje en un estado normal, y un gato que bebe poco puede soltar más pelo, así que el agua fresca en un lugar que tu gato sí use forma parte del control del pelo. Mudar es normal, pero las zonas sin pelo, la piel escamosa o enrojecida, las costras, un pelaje grasoso o un cambio repentino en la cantidad de pelo que cae no son problemas de aseo. Esas señales son motivos para visitar al veterinario, porque las enfermedades de la piel, los parásitos, el dolor y el estrés se manifiestan en el pelaje. Un aumento marcado de las bolas de pelo pese al cepillado regular merece la misma conversación con el veterinario.
Manos sin herramientas para gatos que rechazan el cepillo
Algunos gatos aceptan las manos pero no los objetos, y para ellos existen alternativas que funcionan acariciando como siempre. Los guantes de aseo, llevados mientras acaricias y atiendes a tu gato con normalidad, recogen una cantidad sorprendente de pelo suelto y convienen a gatos nerviosos y a gatitos que empiezan con el aseo. Un paño de microfibra ligeramente humedecido, pasado a lo largo del pelaje, actúa con el mismo principio en los mantos cortos. Empieza con estos gatos con treinta segundos de contacto y detente mientras todo sigue tranquilo. La tolerancia crece a partir de sesiones que terminan bien, y no de sesiones largas impuestas.
Una técnica que de verdad recoge el pelo
Cepilla primero en el sentido en que cae el pelaje y después, con suavidad y solo en gatos que lo toleran, contra el crecimiento para levantar el subpelo, siempre con presión ligera, porque apretar un cepillo de púas hasta arañar la piel enseña a tu gato a marcharse. Mantén las sesiones cortas y termínalas antes de que la cola empiece a azotar o las orejas se aplanen, ya que cinco minutos cooperativos dos veces por semana recogen más pelo que una pelea mensual. Una golosina o una comida justo después del cepillado crea la asociación que facilita la sesión siguiente. Trabaja sobre un piso duro o una manta lavable en lugar del sofá, para recoger ahí lo que la sesión suelte. Cepilla además justo antes de aspirar o de pasar un rodillo quitapelusas por los muebles tapizados, de modo que lo aflojado se limpie en la misma pasada en lugar de repartirse otra vez.
Herramienta y frecuencia según el tipo de pelaje
El pelo suelto termina en los sofás porque abandona a tu gato dondequiera que este se encuentre, y la solución es recogerlo de forma deliberada, en tu horario y en el único lugar donde seguro se junta: la sesión de cepillado. Los gatos de pelo corto sueltan pelo de manera constante durante todo el año y responden bien a una sesión completa por semana, en la que un peine metálico de dientes finos extrae el subpelo muerto que un cepillo solo roza, y un guante de goma humedecido o una mano ligeramente húmeda como acabado levanta los pelos que el peine aflojó. Los gatos de pelo largo necesitan varias sesiones más cortas por semana en lugar de una sola maratónica, porque su pelo suelto se enreda en el pelaje restante y forma nudos detrás de las orejas, en las axilas y a lo largo de la barriga. Trabaja ahí un cepillo de púas por capas y sigue con un peine ancho, y si el peine se desliza hasta la piel la sesión terminó, mientras que si se engancha aún queda pelo suelto. Los mantos medios y dobles quedan entre ambos casos, y durante los fuertes cambios de pelaje de primavera y otoño todo gato se beneficia de duplicar la frecuencia durante unas semanas en lugar de combatir la caída a diario. Para que el turno no se rompa cuando una semana se complica, KinsLe organiza en Care Teams el cepillado asignado a ti o a otro cuidador con nombre, con la hora registrada al completar cada sesión.