KinsLe

← Volver a Respuestas KinsLe

Read this answer in English

Perros · Mascotas jóvenes

¿Cuándo pierden los cachorros los dientes de leche?

Publicado el 4 de noviembre de 2026

La respuesta corta

Sus dientes de leche aparecen entre las tres y las seis semanas, aproximadamente, y los adultos los reemplazan entre los tres y los siete meses, con el cambio casi completo hacia los seis o siete meses. Que muerda más y tenga las encías sensibles es esperable, así que ofrécele muchas cosas permitidas para roer, ablanda sus comidas los días de mayor molestia y revisa su boca con suavidad cada semana. Quizá encuentres dientecitos en el suelo, aunque la mayoría se tragan sin que nadie lo note. En KinsLe, el Pet Passport de tu cachorra reúne fechas de revisión bucal, notas sobre dientes flojos y comentarios del veterinario en un paquete que viaja con ella a cada cita.

El recambio dental tiene un comienzo que casi nadie presencia y una parte central que nadie puede ignorar. Su primera dentadura llega temprano, todavía con quien la crio: los primeros dientes hacia las tres semanas y el juego completo, veintiocho piezas pequeñas y afiladas, hacia las seis semanas. La dentadura adulta, cuarenta y dos dientes cuando está completa, avanza desde los tres meses aproximadamente y termina cerca de los siete, con la boca mayormente asentada a los seis meses o, a más tardar, a los siete; salen primero los dientes del frente y al final los grandes de masticar de atrás.

El diente que se queda atrás

Un diente de leche que sigue en su sitio junto a su reemplazo adulto es el único hallazgo que debes plantear al veterinario, con más frecuencia un colmillo con la versión de leche, delgada, pegada a la adulta, más gruesa. Dos dientes compartiendo espacio aprietan la encía, atrapan comida y pueden desviar el diente adulto mientras la mandíbula crece, y las razas pequeñas corren más riesgo que las grandes. No muevas ni arranques tú un diente retenido; anota cuándo lo viste y deja que el veterinario juzgue si caerá solo o si conviene retirarlo de forma planeada, algo que a veces se conversa junto con la esterilización.

Revisiones semanales de su boca

Incorpora una revisión suave a la semana dentro del rato de mimos: levanta cada labio, mira la línea de la encía y prémiala por quedarse quieta unos segundos. Buscas dientes que llegan en orden, encías que vuelven a un rosa pálido y cualquier diente de leche que se niegue a irse. Cuando los adultos empiecen a salir, inicia un cepillado blando, pocos dientes por vez, con pasta para perros en un cepillo de dedo, y para antes de que se moleste para que el juego siga siendo suyo. Ablandar su comida habitual con agua tibia ayuda en los días peores, y las telas húmedas y frías le dan algo frío y permitido para comprimir entre las mandíbulas. Estas revisiones también le enseñan que las manos cerca de su boca anuncian premios, algo que rinde en cada examen veterinario de su vida.

Cómo se ve el cambio en casa

Espera que muerda más, con encías tiernas y sensibles, mientras los dientes adultos empujan para salir, porque roer alivia la presión y ayuda a soltar un diente flojo. Puede llevarse más las manos a la boca, irse contra patas de sillas y zócalos, babear un poco o comer más despacio durante uno o dos días. Los dientecitos aparecen en pisos y camas, aunque la mayoría se tragan con la comida y pasan desapercibidos. Un leve tono rosado en un juguete el día en que un diente se suelta es común, mientras que un sangrado abundante, un diente roto o una boca que no te deja acercarte pide veterinario. Rota juguetes de goma firme, telas anudadas humedecidas y enfriadas en el congelador y cartón que sí pueda romper, y ofrécele uno a cambio de cualquier objeto prohibido en vez de regañarla por una necesidad que no puede apagar. La dentición también explica misterios domésticos de estos meses: zapatos, cables y esquinas de libros se vuelven blancos porque presionar unas encías adoloridas se siente bien, así que gestionar rinde más que regañar; levanta lo valioso, bloquea cables y deja un mordedor adecuado a su alcance en cada habitación que use. Si te muerde las manos, retira la atención con calma, ofrécele su juguete y reanuda el juego cuando sus dientes estén en el objeto correcto.

Lleva esas observaciones a su próxima visita guardándolas en el Pet Passport de KinsLe, ese expediente portátil que acompaña a tu cachorra y muestra al veterinario cuándo apareció cada diente retenido junto a su reemplazo.

Pregunta a KinsLe

¿No encuentras tu pregunta? Pregúntala aquí. Respondemos las preguntas de los lectores en Respuestas KinsLe — y te avisamos por correo cuando la tuya se publique.