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Perros · Mascotas jóvenes

¿Cuándo puede mi cachorra empezar a nadar?

Publicado el 4 de noviembre de 2026

La respuesta corta

Cuando tenga confianza, esté sana y tu veterinario apruebe su etapa de vacunas para el agua que tienes en mente, empieza chapoteando y no nadando: agua tibia, poco profunda y limpia, con entrada en pendiente suave, tú a su lado y sesiones de uno o dos minutos que terminan mientras todavía lo disfruta. Nunca la lances al agua y evita el agua fría, rápida o sucia y cualquier lugar del que no pueda salir con facilidad. Sécale bien el cuerpo y las orejas al terminar, aunque pida seguir. Para la parte de casa, tu cuñada supervisa en Care Teams de KinsLe cada sesión de chapoteo y el secado con toalla posterior, con la hora registrada al terminar.

Piensa sus primeras sesiones como práctica de chapoteo, no como clases de natación. Elige agua tibia, poco profunda y limpia, a la que pueda entrar y salir caminando por una pendiente suave, quédate justo a su lado y limita los primeros intentos a uno o dos minutos, parando mientras aún muestra ganas. Descarta corrientes, zonas estancadas y fondos donde no pueda apoyarse. Algunas cachorras aceptan el agua al instante y otras necesitan semanas de chapoteo; ambas respuestas son normales.

Una rutina por pasos

Construye las sesiones en este orden y avanza solo cuando el paso anterior se vea fácil: primero déjala mirar y oler la orilla contigo dentro de lo poco profundo; después entren caminando juntas hasta que el agua le toque la barriga y vuelvan derecho a salir; luego añade un juguete flotante a pocos centímetros de la orilla para que alcanzarlo signifique un paso chapoteando; practica la ruta de salida en cada sesión para que siempre sepa cómo salir; y al final sécala con toalla, orejas incluidas, y déjala descansar en un lugar cálido. Si varias personas comparten su cuidado, conviene hablar las reglas del agua en voz alta y mantener la misma: quién entra con ella, hasta dónde puede llegar hoy y la misma palabra clave para llamarla de vuelta a lo poco profundo. Reglas distintas por persona le enseñan que el agua es impredecible, justo lo contrario de estas sesiones.

Primero, la base de la confianza

La confianza en el agua se construye como sus otras habilidades tempranas: repeticiones mínimas y exitosas cuando está descansada y alimentada, nunca una sesión larga que acabe en susto. Una cachorra en crecimiento se cansa rápido en el agua porque chapotear usa músculos que en tierra apenas trabaja, así que la brevedad protege tanto su entusiasmo como sus articulaciones. Deja que ella fije la profundidad, primero patas mojadas y después vadeo hasta la barriga, y trata su decisión de salir como algo que merece elogio, no como un fallo que hay que convencerla de superar. Nunca la lances al agua.

Darle continuidad sin convertirlo en expedición

Pega el chapoteo a un momento cálido de un día que ya disfruta, como un rato de jardín después de un paseo en una tarde tranquila, en vez de convertirlo en una salida especial, para que la práctica ocurra poco a poco durante la temporada. Anota qué agua le gustó y cuál evitó: una cachorra recelosa ante una orilla de piedras puede estar encantada en una pendiente de arena, y esa preferencia sirve para la próxima salida. Mantén cortas las sesiones incluso cuando parezca pedir más, y seca a fondo su cuerpo y sus orejas al terminar.

Antes de la próxima salida, el adulto que comparte la casa contigo confirma en Care Teams de KinsLe que supervisará el chapoteo y luego la secará con la toalla, registrando la hora cuando ambas tareas quedan hechas.

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