La cara y los dientes piden atención todos los días
Antes de hablar del cepillo, atiende lo que no puede esperar al fin de semana. Pasa cada día un paño o una gasa húmeda por la cara de tu maltés, desde la comisura interna de cada ojo hacia fuera, y seca bien la zona después. Las lágrimas y la humedad tiñen el pelo blanco de un tono marrón rojizo y pueden mantener húmeda la piel bajo los ojos. Revisa también las orejas una vez por semana, por si hay cera o pelo creciendo dentro del canal. Si notas lagrimeo abundante, entrecerrar de ojos o una mancha que huele, coméntalo con tu veterinario, porque tanto los problemas oculares como los dentales pueden aumentar ese lagrimeo.
Los dientes pesan tanto como el manto en esta raza. La mandíbula pequeña apiña las piezas, así que cepíllalos varias veces por semana con un cepillo pequeño y espera que tu veterinario los revise en cada visita.
El baño, cada una o dos semanas y nunca sobre nudos
Un maltés suele necesitar baño cada una o dos semanas, porque el manto fino y único muestra enseguida la suciedad y las manchas de lágrima. Cepilla y peina por completo antes de mojarlo: el agua aprieta más los enredos que ya existen. Al terminar, seca el manto por completo. Esta rutina de baño marca el ritmo de las demás tareas, porque un manto que entra limpio y desenredado a la bañera sale mucho más fácil de mantener durante los días siguientes.
Con corte cachorro, la semana se aligera
La mayoría de los malteses de compañía vive con corte cachorro, y la carga baja de forma clara: dos o tres cepilladas por semana, de pocos minutos, y un recorte profesional cada cuatro a seis semanas para mantener el largo. Ese recorte no es un adorno opcional. Si lo dejas pasar, el pelo crece hasta una longitud intermedia incómoda que se enreda como el manto largo sin lucir como él. Reserva la siguiente cita al salir de cada sesión para que el intervalo se cumpla. Incluso con el corte corto, la cara, las orejas y las patas crecen rápido, y la prueba del peine sigue vigente en cada cepillada: debe deslizarse hasta la piel sin engancharse.
Si el manto queda largo, el cepillo es diario
El manto completo es otra vida. Es fino, sedoso y único, sin subpelo, crece de forma continua en lugar de mudar por temporadas y se comporta parecido al cabello humano: se enreda a diario, recoge restos y forma nudos en los puntos de fricción. Cepilla cada día entre diez y quince minutos, humedeciendo antes el pelo con una ligera bruma, porque cepillar en seco parte el pelo fino. Trabaja por capas con un cepillo de púas y termina con el peine hasta la piel. Detrás de las orejas, bajo las patas delanteras, en la línea del collar y donde roza el arnés los nudos aparecen primero, así que esas zonas reciben atención en cada sesión. Recoge el pelo superior en un moño o mantenlo recortado para que no tape los ojos. Si faltas dos o tres días seguidos, se forman nudos pequeños que se deshacen con los dedos y con suavidad, nunca tirando; un nudo muy apelmazado es mejor que lo corte una peluquería a arrastrarlo con el cepillo.
Decidir entre ambos estilos es decidir tu semana real: diario y minucioso con el manto largo, o breve y con cita fija con el corte cachorro. Para sostener esa segunda opción sin buscar a última hora, KinsLe concentra en Pet Services Directory a los profesionales locales que cortan y peinan mantos de maltés, reunidos en un solo sitio para que compares experiencia y cercanía antes de que venza el plazo de cuatro a seis semanas.