Un shih tzu adulto suele pesar entre 4,5 y 7,5 kg (10 a 17 lb). Machos y hembras se solapan casi por completo a este tamaño, y la altura y la estructura separan a los individuos más que el sexo. El estándar describe un perro pequeño y firme, y firme es justo lo que debes notar en las manos: sólido en el cuerpo, ni huesudo ni acolchado. Un perro de 7,5 kg (17 lb) puede estar delgado sobre una estructura mayor, y uno de 5,5 kg (12 lb) puede llevar exceso sobre una menor. Confía en el tacto por encima de la tabla, siempre.
Hábitos de compañía que se convierten en raciones extra
Esta raza vive pegada a su gente, y esa cercanía crea momentos pequeños y constantes de comida: un borde de tostada, un premio por acomodarse, un segundo premio por haber pedido el primero con encanto. Pesa la ración diaria en gramos y reserva una parte para esos momentos rituales, manteniendo fijo el total aunque la forma de pedirte te conquiste. Dos comidas medidas encajan bien en los adultos. Un horario constante ayuda además a detectar pronto un cambio de apetito, algo importante en una raza cuyas enfermedades suelen anunciarse primero en el cuenco.
Su ejercicio es modesto por diseño, con paseos cortos y juego en casa acordes a una estructura de compañía. Protege su condición manteniendo esos paseos cortos a diario en lugar de hacerlos heroicos el fin de semana, y mantén el juego activo también cuando el tiempo empuja la vida hacia dentro. Las casas cálidas y los paseos cortos de invierno reducen su actividad en silencio, y una ración que encajaba en un verano activo puede pasarse en una sola temporada sedentaria. Si gana peso pese a medir con honestidad, tu veterinario debe revisarlo y puede investigar causas hormonales y otras posibilidades antes de que recortes más las raciones.
Lo que el manto largo no deja ver
Con el manto completo, esta raza presenta un rectángulo fluido que dice muy poco del cuerpo que lleva dentro. Levanta el pelo y coloca las manos directamente sobre la caja torácica, esperando costillas bajo una capa fina de grasa que se encuentran con presión suave. Avanza después hacia la cintura y palpa un estrechamiento tras las costillas, comprobando también desde arriba con las palmas cuando la cintura visual desaparece bajo el pelo. Con un corte más corto de mascota la lectura es más fácil, y una revisión tras cada arreglo mantiene un registro honesto en cualquier caso.
La grasa se acumula en silencio alrededor del cuello y sobre las costillas, y a menudo llega con menos actividad en tiempo caluroso o en temporadas ocupadas de la casa. Observa el esfuerzo al respirar en los paseos y la recuperación posterior. Comenta a tu veterinario una respiración más pesada, ronquidos nuevos o malestar con el calor, porque puede investigar la respiración y otras causas posibles en una raza de cara plana y valorar cómo encaja el peso en el conjunto.
Un solo registro para una casa que lo comparte
Emocionalmente, este perro suele ser de toda la casa, y los perros compartidos con emoción reciben comida de todo el mundo. Fija con tu veterinario un peso objetivo escrito y pésalo cada mes. En casa puedes usar una báscula de cocina o de bebé si la de la clínica le resulta estresante, y anotar junto a cada lectura lo que notas en las costillas. Revisa tres meses en conjunto, porque las lecturas sueltas bailan con el manto, el agua y la hora del día.
La mesa de arreglo hace también de superficie de revisión en muchos hogares con esta raza, porque un perro que se queda tranquilo para el cepillado también se queda para palparle las costillas con cuidado y mirarle dientes y encías. Aprovecha ese minuto tranquilo cada semana y anota cualquier novedad, incluido mal aliento o encías doloridas, para pasar esas notas a tu veterinario en la siguiente visita. En KinsLe, Care Teams concentra en tu padre las comidas y la revisión semanal levantando el manto, y él confirma cada cumplimiento con la hora registrada.