Cuántas veces ofrecerlo y cómo debe secarse
Dos a cuatro oportunidades por semana bastan para la mayoría de las periquitas de casa. Durante la muda conviene ofrecerlo más seguido, porque el polvo de pluma suelta y las plumas nuevas que asoman pican y el agua alivia esa molestia. El mejor momento es temprano en el día, para que esté completamente seca antes de la noche. Mientras se seca, la habitación debe estar cálida y sin corrientes de aire, porque una periquita húmeda en una brisa fresca se enfría muy rápido. Si después del baño tiembla o se queda esponjada y somnolienta, se enfrió demasiado o se estresó, y la siguiente sesión debe ser más corta y en un cuarto más tibio.
El plato llano, puesto con calma
Elige un plato pesado y poco profundo, que no se vuelque, y llénalo con agua limpia y tibia hasta la altura de su pancita. Una profundidad mayor asusta a un ave que solo quiere chapotear. Usa solo agua: nada de jabón, champú ni aerosoles para plumas, porque después acicala cada pluma mojada y traga lo que lleve encima. Coloca el plato en el suelo de la jaula o sobre una superficie plana durante el tiempo fuera de la jaula. Si es tímida, una hoja verde mojada, como lechuga húmeda, puede animarla, porque a muchas periquitas les encanta rodar sobre hojas húmedas. Déjalo entre veinte y treinta minutos por la mañana, su hora natural de baño, y retíralo después, antes de que se convierta en agua de beber ensuciada con excrementos y cáscaras de semilla.
Cuando prefiere la niebla al plato
Si ignora el plato, prueba con una botella de rocío limpia y reservada solo para agua. Apunta hacia arriba para que la niebla descienda sobre ella como lluvia blanda, nunca directo a la cara, y detente tras unas pocas aplicaciones para leer su reacción. Alas levantadas, plumas esponjadas y cuerpo inclinado hacia la niebla dicen que puedes seguir; agacharse, huir o pegar las plumas al cuerpo dicen que hoy toca parar y reintentarlo otra mañana.
Leer su respuesta antes de decidir
Dale a cada método al menos tres intentos tranquilos antes de darlo por rechazado. Muchas periquitas miran un plato con sospecha durante días antes del primer chapoteo. Cuando descubras su preferencia, conserva el mismo lugar, la misma hora y el mismo plato, porque estas aves se aferran a las rutinas. Arrancarse plumas, bañarse con desesperación o rascarse sin parar no son problemas de baño: coméntalo con un veterinario de aves en lugar de bañarla más seguido. Las aves jóvenes, mayores o enfermas necesitan ofertas más cortas y menos frecuentes, y una periquita esponjada, callada o sin apetito debe saltarse el baño hasta volver a la normalidad o ser revisada. Tu pareja toma el turno del baño de tu periquita en Care Teams de KinsLe, marca la niebla o el plato al terminar y deja la hora registrada, para que su rutina elegida no se duplique ni se olvide.