Piensa en el heno como el alimento que trabaja en silencio todo el día. Tu conejo está hecho para pastar casi sin pausa, así que el heno debería ocupar la mayor parte de su dieta y estar siempre a su alcance, en una pila generosa o en un comedero que nunca quede vacío.
Dos sistemas que no descansan
Los dientes de un conejo crecen durante toda su vida. Para limarlos de forma pareja necesita el movimiento largo, de lado a lado, que exige masticar hebras gruesas de heno; sin ese trabajo diario pueden crecer de más, formar puntas afiladas y hacer que comer duela. Su intestino funciona al mismo tiempo como un sistema de fermentación que depende de un flujo constante de fibra. Si la fibra baja, el tránsito se frena, el apetito cae y un conejo puede empeorar con una rapidez que sorprende. Ningún pellet ni premio reemplaza ese doble papel del heno.
Cuánto poner y con qué frecuencia reponerlo
Una referencia útil es que cada día coma, más o menos, un volumen de heno parecido al tamaño de su propio cuerpo. No necesitas racionarlo: la gran mayoría de los conejos no se excede con el heno de gramíneas. Repónlo al menos una o dos veces al día aunque todavía quede, porque la capa nueva y fragante es la que lo anima a seguir comiendo. Retira lo que haya orinado o pisado sobre la cama y sacude el polvo antes de servirlo. Guárdalo en un recipiente que respire, lejos de la humedad, y evita guardarlo sellado en plástico en un cuarto húmedo porque puede favorecer el moho.
Qué heno elegir según su etapa
Para un adulto, la base son los henos de gramíneas. El timothy es el más usado, el orchard es más suave y dulce, por lo que suele gustar a conejos exigentes y a personas con alergias, y el heno de avena suma variedad y ganas de buscar entre las hebras. El de alfalfa aporta más calcio y proteína, así que en general queda para conejos jóvenes, gestantes o en lactancia, salvo que tu veterinario indique otra cosa. Al comprarlo, busca un olor fresco y dulce, hebras secas sin exceso de polvo y una mezcla de tonos verdes y claros.
Dónde colocarlo para que coma más
La ubicación también suma. Muchos conejos pastan mientras usan su bandeja, así que un comedero junto a ella funciona muy bien. Una pila suelta dentro de una caja de cartón le da además algo para escarbar y reordenar. Ofrecerlo en dos puntos distintos hace que lo encuentre en su recorrido normal y no solo cuando decide acercarse a un rincón.
Cuando deja de comer heno, actúa el mismo día
Si de pronto ignora el heno, hace heces más pequeñas o menos abundantes, o se queda quieto y encogido, no lo trates como una manía pasajera: pide atención veterinaria ese mismo día. Detrás puede haber dolor dental o un intestino que se está frenando, y los conejos esconden bien el malestar. Nunca esperes un día completo sin que coma. Por eso, con KinsLe, Care Teams mantiene unidas las revisiones de heno de la mañana y la noche, porque cada reposición se asigna a una persona concreta de la casa y queda marcada con la hora cuando el heno fresco entra al comedero.