Una gata sorda no vive en un mundo menor, sino en uno conectado de otra manera, y las casas que mejor le sientan son las que dejan de apoyarse en el sonido sin darse cuenta. Las voces que la llaman a cenar, los pasos que avisan de que alguien viene y el ruido de un recipiente de comida tienen que reconstruirse en cosas que pueda ver o sentir, y los gatos ya son animales muy visuales y táctiles, así que los reemplazos resultan naturales cuando la casa se compromete con ellos y la constancia hace el resto.
Muebles fijos, rutas fijas
Mantén fijos los muebles, su bandeja, su lugar de comida y sus rutas por la casa, porque navega con un mapa memorizado de un hogar cuyos cambios no puede oír. Una silla movida a una puerta, una caja dejada en un pasillo o una bandeja cambiada a otra habitación rompen ese mapa, y el esfuerzo de reaprenderlo se muestra como vacilación o accidentes cerca del objeto movido. Cuando un cambio sea realmente necesario, haz uno cada vez y deja que lo explore mientras estás presente. Su mundo permanece dentro de casa, o en un espacio exterior cerrado dentro de un límite seguro, porque el tráfico, los perros y los avisos a gritos le llegan tarde o no le llegan fuera de él.
Llegar por donde pueda verte
Lo decisivo es cómo llega la gente a su espacio: ven hacia ella desde el frente, dentro de la vista que tiene de la habitación, para que nunca la alcancen desprevenida por detrás. Una mano que aparece junto a una gata sorda dormida o descansando, sin ningún sonido que la anuncie, la sobresalta aunque la mano pertenezca a alguien a quien quiere. Entra en su línea de visión antes de estirar la mano hacia ella y deja que vea tu cara y tus manos mientras te acercas, y con niños y visitas la regla hay que decirla en voz alta, porque el instinto de levantar a una gata bonita desde atrás es fuerte, y una gata sobresaltada al descansar dormirá con ligereza y se esconderá más.
Un lenguaje visual único para toda la casa
Dale un pequeño lenguaje visual y protégelo de la improvisación, con señales de mano consistentes y destellos de luz: una señal acordada para comer, una para jugar, una para descansar y un destello de luz que significa mírame. Enseña cada señal como enseñarías una palabra, emparejándola con el propio evento, mostrando la señal de la comida justo cuando el plato se coloca en el suelo, cada vez. Escribe el conjunto de señales en una tabla donde todas las personas puedan consultarla, porque una señal usada de dos maneras por dos personas no es ninguna señal. Recompénsala por responder con comida, juego o contacto según corresponda, manteniendo las señales grandes y sin prisa, porque ella lee el movimiento con los ojos.
Golpecitos que sí puede sentir
La vibración es el toque que sí puede sentir, y un pisotón ligero o un golpecito en el piso cerca de ella, nunca junto a su cabeza, envía una pequeña vibración por las tablas y los muebles que recoge con las patas y el cuerpo, dándole un momento para levantar la vista antes de que nadie la toque. Usa el mismo patrón de golpecitos antes de entrar en su zona de descanso, antes de levantarla y para llamar su atención antes de una señal de mano, y en pisos sólidos acompáñalo entrando en su vista, porque allí la señal viaja peor. Con las semanas aprende que la vibración significa una persona y no una amenaza, y muchas gatas sordas empiezan a esperarla y responden levantando la vista. Las visitas y los familiares pueden aprender las señales antes de conocerla cuando su tabla está visible en KinsLe, porque Family Sharing comparte su perfil y esa tabla solo con las personas que tú elijas.