Una gata nerviosa afronta los estallidos, el timbre y los desconocidos desapareciendo, así que la preparación amable consiste en que el lugar donde desaparecer le resulte familiar antes de la primera noche ruidosa. Improvisar esa misma tarde, cargándola a un cuarto desconocido entre estallidos, le enseña que el refugio forma parte del susto: primero el lugar, conocido en días tranquilos; después, la rutina de la noche difícil.
La rutina de la noche ruidosa
En las noches con ruido previsto, métela en casa mucho antes de que oscurezca y déjala dentro, porque al anochecer empiezan los fuegos artificiales y las visitas de Halloween, y una gata sorprendida fuera huirá del sonido en vez de correr a casa. Cierra cortinas y ventanas en toda la casa para amortiguar estallidos y tapar destellos, y enciende la televisión o la radio a volumen normal en su cuarto o cerca de él, para que los sonidos bruscos queden sobre un fondo familiar y no sobre el silencio.
Mantén el timbre lejos de su cuarto, atiende tú la puerta y no la lleves jamás a ver disfraces ni a saludar visitas, por tranquila que parezca. Actúa con normalidad, dale de comer a sus horas en su cuarto refugio o cerca y déjala escondida sin convencerla de salir: la compañía tranquila en el cuarto ayuda más que revisar bajo la cama cada rato.
Identificación al día antes de la temporada
Las noches de ruido son noches de escapadas, así que revisa su registro de microchip antes de que empiece la temporada: entra o llama a la base de datos, confirma el número de teléfono y la dirección, y vuelve a leer los datos si algo cambió, para que quien la encuentre o un veterinario pueda localizarte si sale disparada. Guarda también una foto reciente y nítida de ella junto a sus papeles, por la misma razón.
Si se esconde durante horas después de que cese el ruido, déjale comida y agua cerca y permite que salga durante la noche; una gata que sigue escondida, sin comer o alterada bien entrado el día siguiente merece una llamada a tu veterinario para pedir consejo. Mantén el refugio en su sitio unos días después de la última noche ruidosa, porque suelen aparecer fuegos sueltos tras la noche principal y su confianza en ese cuarto todavía es nueva.
Construir el refugio con días de ventaja
El cuarto más tranquilo de la casa, idealmente sin puerta al exterior y con ventanas que se puedan cubrir por completo, recibe una cama cubierta o una caja firme con tapa y una entrada de su tamaño, forrada con ropa de cama que ya huela a ella y a casa. Debe sentirse escondida, con una sola entrada que ella pueda vigilar, y apoyarse en una pared interior lejos del cristal de la ventana.
Agua y bandeja van en el mismo cuarto, bien separadas entre sí, y se suma un poste de arañar, para que una vez instalada no tenga que cruzar la casa por nada esencial. Déjalo montado en días comunes y permite que duerma ahí por elección: una cama usada cada semana es refugio al que correrá; una caja que aparece solo en noches de fuegos huele a advertencia. Revisa que el cuarto no tenga huecos de escape tras los muebles ni ventanas flojas, porque una gata asustada se mete en espacios que ignoraría estando calmada.
Un solo plan para toda la casa
Explícales las reglas a toda la casa: ella permanece dentro desde antes del anochecer, las puertas exteriores se abren con cuidado mirando dónde está, la puerta de su cuarto refugio se mantiene cerrada en horas de visitas y nadie la carga para saludar. En KinsLe, Family Sharing comparte su perfil y el plan del refugio con los familiares y cuidadores que tú eliges, para que parejas, hijos mayores y quien cuide la casa trabajen con la misma versión escrita.