Empieza por la casa misma y por cómo fluirá la comunicación. Anota las llaves y los datos de la alarma, el lugar de la transportadora, las ventanas y puertas que permanecen cerradas, y los productos de limpieza o plantas que deben mantenerse lejos de tu gata. Incluye los ajustes de calefacción o refrigeración a los que está acostumbrada y dónde están las linternas y la caja de fusibles si se va la luz. Acuerda cómo recibirás noticias: un mensaje diario con una foto puede bastar, siempre que un reporte normal confirme que comió, bebió, usó la caja y se mostró como siempre. Define también qué cambios exigen una llamada inmediata en vez de esperar al reporte de la noche, porque esas reglas protegen a la gata tanto como a la casa.
Salud, medicamentos y permiso para actuar
Enumera las condiciones en curso, las alergias, los tratamientos recientes y las señales que tu veterinario te ha pedido vigilar, con lenguaje sencillo. Escribe el nombre, la dirección y el teléfono de tu clínica habitual y el servicio fuera de horario. Anota también qué hacer primero ante problemas plausibles durante el cuidado, como no comer, vomitar repetidamente, hacer esfuerzo en la caja o lesionarse tras una caída. Si toma medicamentos, registra cuál es, el horario y la forma de dárselo exactamente como lo indicó tu veterinario, cómo suele aceptarlo y a quién llamar si rechaza una dosis; nadie debe adivinar, sustituir ni cambiar una dosis. Añade el permiso por escrito para llevarla al veterinario y autorizar atención de emergencia en tu nombre, cómo se manejará el pago o reembolso según lo acordado, tu teléfono y un contacto de respaldo que pueda decidir si no te localizan.
Comida, agua y arena con cantidades exactas
Detalla el tipo de comida, las cantidades exactas por comida, los horarios, dónde se guardan el alimento y los platos y cómo conservar un paquete abierto. Separa las golosinas, con un límite, y nombra cualquier alimento que nunca debe ofrecérsele. Si come a su ritmo durante el día, di cuánto se sirve para la jornada y cómo se ve una sobra normal, para distinguir su picoteo habitual de un día sin comer. Cubre el agua con el mismo detalle: plato o fuente, ubicación de cada uno, frecuencia de lavado y rellenado, y cualquier lugar donde prefiera beber. Para la arena indica dónde están las cajas, el tipo de arena, la frecuencia de recogida, el destino de los desechos, dónde viven la arena de repuesto y las bolsas, y qué hacer si orina o defeca fuera, porque quien conoce esa rutina normal detecta mucho antes un cambio en la orina, una diarrea o el rechazo de la caja.
Identidad, carácter y dónde se esconde
Deja su identidad para el cierre del expediente, escrita sin margen de interpretación. Pon su nombre, edad, color y marcas, una fotografía reciente y clara, los datos del microchip cuando los tengas y si vive solo dentro de casa. Añade dónde se esconde cuando llega una persona extraña, cuánto suele tardar en aparecer, dónde le gusta que la acaricien, si se deja cargar y qué manipulaciones le disgustan. Sé honesta u honesto sobre las puertas: una gata que se lanza hacia una puerta que se abre necesita que quien la cuide lo sepa antes de entrar con compras. Suma los datos sociales que moldean una visita, como si está acostumbrada a la infancia, a perros o a otros gatos, si un segundo gato de la casa come por separado y en qué habitaciones no debe entrar o tiende a quedarse encerrada por accidente, como un garaje o el armario de una habitación de invitados. El expediente no es un ensayo cariñoso sobre su personalidad, sino un documento de trabajo que una persona confiable puede seguir a las siete de la mañana en tu cocina. Incluye tus datos de contacto y la fecha de actualización.
Compartir ese expediente con Care Pass de KinsLe se hace mediante un enlace temporal, limitado a las instrucciones de cuidado y válido únicamente por las fechas en que tu gata queda a cargo de otra persona, sin que esa persona necesite una cuenta ni una aplicación.