Esta nota cumple dos trabajos a la vez: sostiene la vida de tu perro y el funcionamiento de tu casa ante alguien que no conoce ninguno de los dos como tú. Escríbela como el documento que querrías encontrar a las once de la noche, con el perro enfermo y la alarma pitando: seccionada, concreta y sin nada que haya que adivinar.
Si algo sale mal, este es el orden de actuación
Ante una enfermedad o una lesión, la primera llamada es para la persona de respaldo cercana. La segunda va a tu veterinario. La tercera es para ti. Si tu perro se escapa, el orden cambia: recorrer las calles inmediatas, avisar al vecindario y después llamarte. Deja junto a esa escalera tu permiso escrito para que el tratamiento de urgencia pueda empezar sin esperar tu respuesta.
La casa: alarma, llaves, agua y productos peligrosos
Explica cómo se activa y se desactiva la alarma y qué cerraduras se atascan. Indica los controles de la calefacción y los días de recogida de basura y reciclaje. Señala dónde están la llave de paso del agua y la caja de fusibles. Di dónde guardas los productos de limpieza y qué armarios, químicos o alimentos son peligrosos para tu perro y deben permanecer cerrados. Añade también pequeñas ayudas prácticas, como ropa de cama de repuesto y dónde está la fregona, porque quien limpia rápido un accidente de barro es alguien que volverá a cuidar a tu perro.
Las normas de tu perro dentro de casa
Escribe las reglas que tu perro de verdad sigue a diario. Aclara en qué muebles puede subirse y dónde duerme. Indica qué puertas y qué puerta del jardín permanecen cerradas. Describe qué ocurre a la hora de comer y cuál es la rutina para calmarse por la noche.
Comida, medicamentos y paseos con la letra pequeña
Da la comida por su nombre, con la cantidad medida y la hora, dónde se guarda y qué hacer si tu perro rechaza una comida. Copia las instrucciones de los medicamentos directamente de las etiquetas: nombre, cantidad, hora, con comida o sin ella, cómo consigues que los tome y dónde vive cada uno, más una línea para anotar cada dosis como dada. Para los paseos, escribe rutas y longitudes, reglas de correa y arnés, límites de la llamada y detonantes conocidos en el recorrido. Incluye las palabras señal que usas y los puntos innegociables, como nada de soltarlo fuera del jardín o nada de saludos con perros desconocidos.
Fechas, contactos y cómo localizarte
Abre el documento impreso con tu salida y tu regreso, día y hora, una referencia general de tu destino y la forma exacta de localizarte: celular, mensajería, mejores horas y qué hacer si no respondes. Enumera en orden de llamada a la persona cercana con llave de repuesto, tu veterinario habitual y la clínica de urgencias con su dirección, porque la más cercana a medianoche rara vez es la tuya. Anota tu hora prevista de llegada del último día y qué hacer con tu perro si tu viaje se retrasa. Para compartir todo esto, KinsLe Care Pass entrega la nota a quien se queda en tu casa mediante un enlace temporal y limitado a las instrucciones de cuidado, activo solo durante tus fechas fuera y sin pedirle una cuenta ni una aplicación, de modo que el acceso termina cuando vuelves.