La mañana elegida decide tanto como las semanas de preparación. Suelta a la paloma con hambre, antes de la comida de la mañana, para que su motivación más fuerte apunte a casa.
La condición física del día de salida
Mira al ave misma antes de mirar el calendario: ojos brillantes, ganas de comer, excrementos firmes y respiración tranquila. Debe estar en buena condición corporal sin estar gorda. Una paloma en muda intensa, recién enferma o todavía tímida y asustadiza dentro del palomar no está lista. Anota los números de anilla y toma una fotografía clara de cada ave antes de su primer vuelo, para que una paloma encontrada se pueda identificar rápido. Esa preparación hace poco probable necesitar ayuda, aunque un joven todavía puede desviarse más allá de los tejados.
Semanas de asentamiento mirando el jardín
Mantén a la paloma recién llegada encerrada en el palomar durante varias semanas antes de cualquier suelta. Una sección con frente de malla importa mucho: el ave necesita estudiar el perfil del techo, el jardín, los árboles y las rutas que verá al volver, porque esa vista es el mapa que usará. Las perchas secas, el agua limpia, la gravilla para aves y una ventilación sin corriente a la altura de las perchas hacen que el palomar se sienta seguro y gratificante. Revisa también que no haya huecos por donde pueda colarse un gato o una rata.
La entrada practicada hasta aburrir
La entrada, ya sea un módulo tipo sputnik, una puerta de varillas basculantes o una tabla de aterrizaje con puerta de un solo sentido, debe resultar aburridamente familiar antes del vuelo. Deja que las palomas la crucen a diario desde la sección de malla para llegar a su comida, de modo que entrar sea un hábito y no una decisión. Acompaña cada comida con el mismo silbido, la misma llamada de voz o el mismo sonido de la lata de alimento, y alimenta solo después de que entren. En los últimos días de entrenamiento, suéltalas con hambre en una sección cerrada pequeña o bajo una red de jardín, llámalas y deja que entren para desayunar. Revisa la entrada la misma mañana de la suelta: las varillas deben moverse libres, la tabla estar despejada y no resbalosa, y nada nuevo, como una escalera o una cuerda de tender, debe haber aparecido al lado.
El riesgo de un palomar anterior
Las jóvenes criadas en tu palomar suelen asentarse más rápido que cualquier otra ave. Una adulta, sobre todo una voladora o reproductora probada que viene de otro palomar, puede seguir ligada a su hogar anterior e intentar volver allí por bien que la alimentes. Pregunta a la persona que la tenía antes, con franqueza, por su edad y su historial de regreso. Trata el traslado de una adulta como un proyecto largo de asentamiento, nunca como un ave para soltar en la primera semana.
Compañeras guía y clima en la suelta
Elige una mañana tranquila y seca, con buena visibilidad y como máximo una brisa leve, y descarta la niebla, la lluvia fuerte, los días con rachas y cualquier mañana en que se esté formando una tormenta. Salir temprano le da a una joven perdida el máximo de luz para dar vueltas, reconocer referencias y bajar, mientras que una suelta al final de la tarde la puede dejar fuera toda la noche. Revisa también a los depredadores de tu zona y ajusta la hora si hace falta, manteniendo los primeros vuelos cortos. Suelta con ella, cuando puedas, a compañeras experimentadas y asentadas que entren con rapidez y le muestren toda la ruta hasta la comida. Si aun así se aleja, KinsLe ofrece el Lost Pet Alert System gratis desde el perfil de la paloma, con el aviso en el mapa y contacto directo de quien la vea en un tejado o un jardín.