Quien encuentra un animal no puede devolverlo si no logra identificarlo, y una cabra u oveja extraviada no lleva collar ni placa con su nombre ni puede explicarse. Devolverla depende de tres piezas unidas: un identificador duradero sobre el animal, ese identificador vinculado a tu explotación en los registros oficiales y tu propio registro, que convierte un número en una descripción utilizable. Monta el sistema mientras cada animal está en tu propio corral. Así, un extravío se convierte en una llamada, no en una pérdida.
El registro que demuestra la coincidencia
Un número de arete solo sirve si tus notas lo completan. Conserva un registro, en una libreta junto al almacén de alimento o en una hoja de cálculo sencilla, donde cada número tenga su línea correspondiente:
- Raza, sexo, color y marcas, junto con la edad o el año de nacimiento.
- El número de manejo, si el animal lleva un segundo arete.
- Una foto reciente y clara, de cuerpo entero y de lado, más un primer plano de cualquier marca distintiva, como una oreja rasgada, una mancha inusual o un cuerno torcido.
Actualiza el registro el mismo día en que un animal llega, recibe su arete, se vende o muere, y guarda en la misma carpeta los documentos de movimientos y de la explotación. Al denunciar una desaparición, ese registro te permite dar en un solo mensaje el número, la descripción y la foto, en lugar de reconstruirlos de memoria.
Cuando aparece o falta un animal
Si encuentras una cabra u oveja ajena, asegúrala en un corral con agua, lee y anota ambos aretes si los lleva, fotografíala e informa por los canales que de verdad usa el vecindario ganadero: explotaciones cercanas, la autoridad o el servicio local de animales, veterinarios próximos y mercados. Si falta la tuya, muévete en las primeras horas. Recorre cercas y caminos, pregunta en las casas vecinas y haz circular ese mismo día números, descripción y foto, mientras sigue cerca.
Nunca persigas a un animal extraviado y en pánico por terreno abierto. Atráelo con alimento hacia un corral o un rincón.
Aretes que llevan la identidad de tu explotación
El identificador práctico en ovejas y cabras es el arete. Los oficiales llevan tu número de explotación y un número individual del animal, y en muchas zonas también una marca de rebaño o manada, así que una sola lectura apunta directamente a tu explotación. Colócalos según las normas aplicables donde crías ganado, sustituye pronto uno perdido, porque un hueco en el marcado es un hueco en la trazabilidad, y revísalos durante el manejo rutinario, pues las orejas se rasgan y los aretes se aflojan, sobre todo en cabras que se frotan contra las cercas.
Pon además un arete de manejo en la otra oreja como respaldo. Puede llevar tu numeración en cifras grandes y legibles, para que una persona vecina que encuentre al animal lo lea a distancia de un brazo sin equipo de manejo ni escáner.
Respaldos permanentes y lo que no sirve aquí
Como los aretes pueden perderse, un respaldo permanente merece su lugar. En cabras es habitual el tatuaje, en la oreja o, en razas de orejas pequeñas o caídas, en la membrana de la cola, y un tatuaje anotado en tu registro sobrevive a cualquier arete perdido. Los microchips se usan en algunas cabras y ovejas, pero solo ayudan si quien encuentra al animal lo lleva a un lugar con lector, así que trátalo como complemento y nunca como sustituto.
Marcar por congelación corresponde a caballos, cuyos músculos grandes y planos y cuyo pelaje corto sostienen una marca legible; no es un identificador práctico en ovejas bajo el vellón ni en cabras. Las marcas temporales sobre lana o vellón se lavan y desaparecen con la esquila, de modo que sirven para clasificar tu propio rebaño en casa y no para rastrear a un animal extraviado. Esa circulación gana velocidad con Lost Pet Alert System de KinsLe, que nace gratis en el perfil del animal, se despliega en el mapa y permite a quien lo vea enviarte un mensaje directo a ti.