El papel pintado pierde frente a una gata por un motivo sencillo: es vertical, ofrece agarre y está exactamente donde ella quiere arañar. Arañar no es vandalismo, porque retira la funda exterior gastada de las uñas, estira hombros y espalda y deposita olor de las glándulas situadas entre los dedos, y por eso vuelve al mismo sitio que ya funcionó. Castigarla solo le enseña a arañarlo cuando tú no estás, así que el plan viable es hacerle una oferta mejor en el mismo lugar y volver el propio papel menos atractivo.
Cada acierto en el rascador se premia, cada intento se desvía
Cuando la veas levantar las patas hacia el papel, interrumpe con calma, levántala o atráela la corta distancia que la separa del rascador y araña tú el rascador con los dedos para invitarla a entrar. En el momento en que sus uñas entren en el rascador, prémiala con elogios, un premio pequeño o una sesión corta de juego, lo que más valore. Un poco de hierba gatera frotada en un rascador nuevo, o un juguete de varita apoyado contra él, ayuda en las primeras sesiones, y cabe esperar que el cambio lleve de dos a cuatro semanas de constancia total, con pruebas ocasionales del sitio antiguo que se responden con una redirección tranquila y no con una reprimenda. Si una gata que nunca arañaba paredes empieza de pronto y además parece inquieta o indispuesta, merece la pena una revisión veterinaria, porque una conducta nueva en una gata adulta a veces tiene una causa física.
El papel tiene que volverse la opción aburrida
Mientras el rascador gana su lealtad, protege el papel con un panel liso y transparente fijado sobre su tramo favorito, porque al quitar el agarre que sus uñas necesitan lo probará un par de veces y desistirá. La cinta disuasoria de doble cara funciona por el mismo principio, ya que a la mayoría de los gatos le desagrada una superficie pegajosa bajo las patas, y conviene cambiarla cuando acumula polvo y pierde su tacto. Mantén esas coberturas varias semanas después de que se haya pasado al rascador, porque retirarlas el primer día bueno invita a una recaída y volver a cubrir una pared dañada de nuevo no ayuda a nadie. Recorta también sus uñas con regularidad durante las semanas de reaprendizaje, unas pocas cada vez y con un cortaúñas adecuado para gatos, para que cualquier arañado suelto haga menos daño mientras se forma el hábito nuevo.
El rascador va pegado a la pared dañada, no a otra habitación
Coloca el rascador pegado al rincón o al tramo exacto de pared que ya usa, y no en un rincón ordenado de otra habitación donde tú preferirías tenerlo. Debe ser lo bastante alto para que se estire por completo con las patas delanteras en alto. También debe ser lo bastante pesado o ancho en la base para no tambalearse cuando apoye su peso, porque un rascador que se vuelca una vez puede ser un rascador en el que nunca vuelva a confiar. Los rascadores envueltos en sisal encajan con la mayoría de las arañadoras de papel, ya que sus fibras ofrecen la misma resistencia que el papel sobre el yeso. Si ignora el rascador nuevo, revisa dos cosas antes de comprar otro: si se tambalea y si en realidad prefiere una superficie horizontal. En ese caso, un rascador plano colocado en la base de la misma pared es la respuesta honesta.
Un solo mensaje de todas las personas de la casa
La pared se salva cuando la gata recibe la misma respuesta tranquila de cada persona con la que vive, sin que una reprimenda deshaga el reaprendizaje del resto. Al final, KinsLe Family Sharing mantiene a la vista de quienes viven contigo el lugar del rascador, el plan de cobertura y el perfil de tu gata, para que reciba un solo mensaje.