Cuando lo robado es peligroso, la urgencia no cambia el método
Los huesos cocidos, los medicamentos, las pilas y los envoltorios de comida cambian las prioridades, pero no el procedimiento. No metas la mano hacia su hocico, porque eso arriesga una tragada refleja o una mordida de una perra sobresaltada. Esparce un puñado generoso de la mejor comida que tengas por el suelo, lejos de ella, o lánzalo de forma que tenga que alejarse del objeto para comer; después retira el objeto y, si hace falta, cierra una puerta entre ella y el desastre mientras limpias. Si ya se tragó algo afilado, tóxico u obstructivo, o no sabes cuánto tomó, llama por teléfono a tu veterinario de inmediato en lugar de esperar síntomas. La prevención carga con el resto del trabajo: basureros con tapa, puertas cerradas en los cuartos de los niños y zapatos y cargadores guardados fuera de su alcance hacen que los trueques peligrosos sigan siendo raros.
Nunca castigues el regreso
Dos normas de la casa protegen todo este trabajo. La primera: nadie persigue a una perra que robó algo y nadie la regaña cuando por fin vuelve o entrega el objeto, porque el castigo posterior solo le enseña que acercarse a las personas con botín es peligroso, y eso produce carreras más rápidas y defensas más duras. La segunda: los niños nunca intentan trueques; su tarea es quedarse quietos, llamar a un adulto y dejar que el adulto ejecute el intercambio. Si tu perra se tensa sobre los objetos, mira fijo, gruñe o intenta morder cuando alguien se acerca, trátalo como defensa de recursos y no como terquedad, y acude a un especialista en conducta cualificado, porque una defensa que se practica tiende a escalar.
Practica los trueques cuando no hay nada en juego
Empieza con un objeto que le guste poco y que sí pueda tener, como un juguete que ya le resulta tibio. Deja que lo tome y después acércate describiendo una curva relajada, di tu señal de trueque una sola vez con voz alegre y preséntale algo claramente mejor a poca distancia de su hocico: un puñado pequeño de pollo, queso o salchicha suele superar cualquier juguete. Esparce la comida por el suelo en lugar de dársela de tu mano, porque esparcirla manda su nariz hacia abajo y lejos del objeto, y te deja libre para recogerlo sin una carrera. Cuando haya comido, devuélvele muchas veces el objeto original y deja que se acomode con él otra vez. Esa devolución es el motor de todo el sistema: una perra que suele conservar su premio después de intercambiar no tiene motivos para correr, esconderse o defender cuando más tarde robe algo de verdad.
Sube la dificultad con honestidad
Avanza por una escalera a lo largo de los días, pagando siempre por encima del valor del objeto:
- Juguetes aburridos.
- Sus juguetes favoritos.
- Objetos de la casa seguros que ya sabes que roba: un calcetín, una cuchara de madera, un pañuelo de papel. Reserva el pago más alto para los hallazgos más valiosos. Si duda, se congela sobre un objeto o se aleja cargándolo, tu oferta fue demasiado baja o el paso demasiado grande; retírate con alegría, lanza la comida lejos del objeto para que lo abandone y practica ese objeto en un nivel más fácil. Un trueque debe verse aburrido desde el otro lado del cuarto: la perra levanta la vista, mueve la cola, suelta o deja el premio y devora la comida esparcida mientras tú retiras el objeto con tranquilidad.
Un solo guion para toda la casa
El intercambio fracasa cuando una persona negocia con justicia y otra arrebata. Acuerda en voz alta la palabra señal, el nivel del pago y la regla de la devolución, y ensaya con cada persona que conviva con la perra manejándola por turnos.
Los repasos cortos de cada semana los hace tu hermana y quedan registrados con su hora en Care Teams de KinsLe, para que la perra reciba siempre el mismo trato alegre en casa.