Cuando una seña falla, revisa la entrega antes que al perro
Si tu perro sordo no responde, la explicación casi siempre es mecánica: no vio la seña, la luz quedaba detrás de ti, tus manos estaban ocupadas o el gesto se fue deformando hasta volverse irreconocible. Quien entiende eso corrige la entrega en vez de castigar al perro, y el avance se mantiene rápido y amistoso. Revisa primero la distancia, la luz y la claridad de tus manos, y repite la seña en las condiciones en las que la aprendió antes de subir la dificultad.
Conviene además que tu veterinario revise su audición si la sordera es nueva, parcial o de un solo lado, y preguntar por dolor o problemas de oído si empieza a evitar el contacto cerca de la cabeza.
La atención se construye antes que las órdenes
Para un perro sordo, tus ojos son el canal de todo: cada orden, aviso y elogio que un perro oyente recibe por el sonido debe llegarle a él por la vista, el tacto y la vibración. Por eso tus señas deben ser más grandes, claras y constantes que los gestos casuales que la mayoría usa junto a la voz, porque para él el gesto no es el sistema de respaldo. Es todo el mensaje.
Empieza por su atención. Premia cada búsqueda voluntaria de tu mirada, en casa y durante los paseos, hasta que volver a mirarte se vuelva su costumbre.
Un gesto por conducta, siempre el mismo
Elige una seña inconfundible por conducta. Por ejemplo, una palma abierta que sube para sentado, una mano plana que empuja hacia abajo para echado, una palma frente a él como señal de alto para quieto, los brazos bien abiertos para ven y una mano que baja despacio para relajarse. Evita señas parecidas para trabajos distintos, mantén constante la posición de tu cuerpo mientras aprende y practica con buena luz.
Enseña cada una como enseñarías a un cachorro. Guía la conducta al principio con un premio en la mano que hace la seña, marca el acierto con tu marcador visual elegido, un pulgar arriba, una señal de saludo o abrir la mano de golpe, y entrega el premio cada vez. Suma distancia y distracciones suaves de forma gradual, y usa una correa larga al aire libre hasta que su seña de ven sea sólida, porque no puedes llamarlo de vuelta de un peligro sobre el cual no le avisaste.
Vibración y tacto: la forma de encontrarlo
Para captar su atención cuando mira hacia otro lado, enséñale el pisotón en el suelo: pisa fuerte para que sienta la vibración y, cuando se gire, marca y premia hasta que el pisotón mismo lo haga buscarte con gusto. Un toque suave y constante, como dos dedos en su hombro, sirve para lo mismo de cerca y funciona como una alternativa amable a despertarlo de golpe. Despiértalo siempre tocando su cama o pisando cerca y dejando que se oriente, y premia después, para que despertar siga siendo seguro en su mente.
Maneja también las situaciones que su sordera sí complica. No puede oír el tráfico, el gruñido de otro perro ni a un niño acercándose por detrás, así que permanece con correa o correa larga donde existan esos riesgos, las demás personas deben acercarse dentro de su campo visual, y una placa o un arnés que indique que es sordo ayuda a que los extraños entiendan por qué no respondió a su voz.
Un solo idioma visual en toda la casa
La constancia es todo el sistema para un perro sordo. Si tu pareja agita una mano vagamente para echado mientras tú usas una palma plana y firme, no está siendo terco cuando duda: le están hablando en dos dialectos. Escribir las señas, grabarlas en video y guardar la tabla junto a su perfil resuelve ese problema. Con KinsLe, Family Sharing permite que cada persona que lo cuida abra el mismo registro de sus señas con las manos, sus formas de llamarlo y sus reglas de la casa, para que reciba un solo idioma claro de cada persona en su vida.