La nevera guarda la comida, pero el momento de servir decide si tu gata la acepta. La comida húmeda fría huele a casi nada para una gata, y una comida sin olor es una comida rechazada, así que deja que una porción se temple un poco a temperatura ambiente o entibiala con mucha suavidad antes de servirla. Sirve cantidades modestas en vez de un cuenco rebosante, y retira lo que quede después de la comida en lugar de dejar comida húmeda reposando durante horas, donde se seca, atrae moscas en tiempo cálido y se vuelve cada vez menos segura. Lava los cuencos a diario con agua caliente y jabón: la película que deja la comida vieja es antihigiénica y, para la nariz de una gata, profundamente poco apetecible, capaz de arruinarle una porción fresca y perfectamente buena servida en el mismo plato.
Tapar, enfriar y consumir en días
Una lata abierta empieza a cambiar en el momento en que se levanta la tapa, así que métela en la nevera enseguida, con una tapa limpia y ajustada sobre la lata o pasada a un recipiente limpio, lo que además evita que absorba olores de la nevera o se seque por los bordes. Trabaja con el plazo que el fabricante declara en la etiqueta —habitualmente un par de días— y escribe en la tapa el día en que la abriste si en tu casa se abren latas a menudo, porque el «abierta hace poco» se difumina rápido. Trata el límite del fabricante como techo y no como meta: la comida que huele mal, se oscureció al secarse o quedó olvidada al fondo de la nevera va a la basura. Ante la duda, inclínate por tirarla, porque una lata fresca cuesta menos que un malestar de estómago.
La comida seca y el resto del armario
La comida sin abrir y la seca siguen reglas propias. Guarda la seca en su bolsa original, sellada y en un sitio fresco y seco, porque la bolsa está diseñada para ese alimento, y pásala a un contenedor de almacenamiento solo si ese contenedor se lava a menudo, ya que el residuo de grasa rancia se acumula en el plástico y da sabor a todo lo que se vierta después. Anota también la fecha en las bolsas abiertas, y compra tamaños que tu gata termine mientras la comida sigue fresca en lugar de la bolsa más grande del estante.
Cuando alimenta más de una persona
Las rutinas de almacenamiento fallan en silencio en las casas compartidas: alguien abre una lata fresca porque nadie dijo que la de ayer sigue en la nevera, o una porción se sirve dos veces porque la primera persona olvidó mencionarlo. Un turno de servicio con nombre resuelve ambas cosas, repartiendo quién se encarga de la porción de la mañana y quién de la de la noche. Tu pareja asume ese turno de la mañana dentro de Care Teams de KinsLe, sirve la porción del envase abierto y deja la hora registrada, de modo que quien alimenta por la noche ve qué recipiente está abierto y cuánto plazo le queda.