La causa escondida más común de comer de más no es la glotonería: es la duplicación. Una persona alimenta a las seis, otra supone que no se hizo y el perro acepta ambas comidas sin protestar; y al revés también ocurre, cuando en una tarde ocupada toda la casa da por sentado que alguien más ya lo atendió. Antes de culpar a la ración, la casa necesita una cantidad medida acordada, un turno claro y una señal visible de que la comida ya se sirvió. La guía del empaque, además, es solo un punto de partida, porque dos perros del mismo peso pueden necesitar cantidades muy distintas según edad, esterilización, actividad y complexión.
La tendencia del peso dice más que un solo número
Un peso aislado dice poco; la tendencia dice casi todo. Pesa a tu perro cada mes en la misma báscula, en el veterinario, en una visita de peluquería o cargando en brazos a un perro pequeño en la báscula de casa, y anota el resultado. Una subida constante en un adulto que ya no crece, o una bajada constante en un perro que come con ganas, merecen revisar la porción y, si la tendencia sigue sin explicación, hablar con el veterinario. El apetito por sí solo engaña: muchos perros comerían una segunda comida con entusiasmo todos los días de su vida, mientras que un perro que baja de peso comiendo bien, bebe mucho más o deja comida que antes le encantaba necesita revisión veterinaria, no simplemente un plato más grande.
Costillas, cintura y el recogido del vientre
Con tu perro de pie y firme, pasa ambas palmas planas y suaves sobre las costillas. En un peso sano sientes cada costilla con facilidad bajo una capa fina de grasa, parecido a sentir los nudillos con la mano plana; si debes presionar fuerte para encontrarlas, sobra cobertura. Desde arriba, el contorno debe estrecharse en una cintura detrás de las costillas y ensancharse un poco en las caderas, mientras que una silueta recta o abultada como barril sugiere exceso. Desde el costado, el abdomen debe subir detrás de las costillas en vez de colgar al mismo nivel o caer. Si las costillas, la columna y los huesos de la cadera se notan a la vista además de al tacto, sobre todo en un perro de pelo corto, probablemente falta comida; y como las razas de pecho profundo o espalda larga no encajan exacto en una tabla genérica, fotografiar la vista de arriba y de costado cada mes permite comparar a tu perro con su propia forma anterior.
Ajustes pequeños, contando también lo que no parece comida
Si la revisión dice que sobra, cuenta primero todo: comidas principales, premios, masticables, recompensas de entrenamiento, sobras de la mesa y cualquier aporte de otra persona de la casa, porque los extras suelen explicar el misterio. Reduce el total en un paso pequeño, mide con cuchara medidora o báscula en vez de a ojo y vuelve a revisar la condición en tres o cuatro semanas. Si la revisión dice que falta en un perro por lo demás alegre y sano, aumenta la porción medida de forma gradual y revisa con el mismo ritmo; cachorros, perras embarazadas o lactantes y perros de trabajo intenso tienen necesidades realmente mayores y cambian rápido, así que revísalos con más frecuencia y pide a tu veterinario que confirme la condición objetivo en las visitas de rutina. En KinsLe, Care Teams asigna cada comida medida, con la cantidad escrita en la tarea, a ti o a otro cuidador con nombre, y cada servicio queda marcado como completado con la hora registrada, para que la siguiente persona vea que la comida ya ocurrió en vez de adivinarlo.