Dos perros blancos y pequeños, dos mantos completamente distintos y una confusión frecuente en la peluquería canina. El maltés es una raza mediterránea antiquísima de regazo, cuya gloria es una sola capa de pelo sedoso y recto que llegaría al suelo si se dejara crecer. El bichón frisé desciende de tipos mediterráneos de spaniel de agua y barbet, refinados hasta convertirse en un compañero de doble capa, con subpelo suave y capa externa rizada, recortada a tijera en una silueta redonda y mullida. Vistos juntos, el maltés parece un perro con vestido de seda y el bichón un perro dentro de una nube.
Personalidad: sombra devota frente a artista alegre
El temperamento del maltés es íntimo: devoto, dulce y feliz como compañero constante de una persona, con una alerta sorprendente y un ladrido que anuncia las visitas muy por encima de su categoría de peso. El bichón es el extrovertido de la pareja, criado durante siglos para encantar hogares e incluso actuar, y lo demuestra con una alegría juguetona y resistente: suele saludar a los extraños con calidez, juega con más vigor y se recupera antes de las sorpresas. Las dos razas detestan la soledad prolongada, pero el bichón tolera por lo general una casa más movida y social con más gracia, mientras el maltés pide un escenario más calmado donde su fragilidad se respete.
Cuerpo y sustancia, en proporción
El maltés es el menor y el más fino de los dos: huesos ligeros, estructura delicada, espalda nivelada y, con el manto completo, el pelo partido por la mitad del lomo. El bichón sube un escalón en tamaño y solidez, con un cuerpo más robusto, la cola con penacho curvada sobre la espalda y una cabeza llevada con orgullo, de ojos oscuros, redondos y expresivos.
El aseo comparado, sin romanticismo
Las dos razas mudan poco y las dos exigen trabajo; lo que cambia es el tipo de trabajo:
- Maltés: su pelo se enreda en telarañas si no lo cepillas con suavidad hasta la piel casi a diario, muchos ejemplares se manchan de lágrimas bajo los ojos y la mayoría de los dueños lo mantiene en un corte corto de cachorro para hacer la vida manejable.
- Bichón frisé: su manto se apelmaza en profundidad junto a la raíz, porque el rizo externo atrapa el subpelo suave, así que el cepillado y el peine varias veces por semana, más el recorte profesional regular, mantienen esa silueta de borla.
- En común: saltarte sesiones con cualquiera de los dos se paga al peluquero, que tendrá que rapar las consecuencias, y un manto blanco enseña cada huella de barro sea cual sea la raza.
Ejercicio, entrenamiento y salud
Ninguna de las dos razas necesita caminatas largas: paseos cortos, juego en el jardín y juegos dentro de casa bastan, aunque el bichón tiene más fondo para aventuras y clases de entrenamiento. Las conversaciones de salud también se separan: del maltés se habla en relación con dientes, rodillas y manchas de lágrima; del bichón, con frecuencia, en relación con sensibilidades de la piel y alergias que convierten el cuidado del pelo y la dieta en un trabajo en equipo con tu veterinario. Bien mantenidos en peso y con atención dental, los dos suelen ser perritos longevos.
Elegir a tu compañero blanco
Elige el maltés si quieres el compañero de regazo más pequeño, más sedoso y más devoto, con una casa tranquila capaz de sostener un cuidado diario y suave del pelo o un corte pulcro. Elige el bichón frisé si prefieres un perro más sólido, más jovial y más juguetón, cuyo manto rizado estás dispuesto a cepillar y a mandar recortar con regularidad. Conoce a ambas razas con el pelo en corte de mascota y no en presentación de exposición, para juzgar la vida real con justicia. Y sea cual sea el que se una a tu familia, KinsLe Transferrable Profiles puede entregarte completos su horario de aseo, su rutina de comida y su historial veterinario cuando llegue a tu casa.