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Perros · Aseo y cuidado diario

¿Debo recortar el pelo entre las almohadillas de las patas de mi perro?

Publicado el 3 de noviembre de 2026

La respuesta corta

Sí, en muchos perros de compañía conviene mantener ese pelo al nivel de las almohadillas, porque el pelo que las supera resbala como calcetines sobre un suelo pulido. Al nivel también deja de atrapar barro, arenilla y bolas de hielo entre los dedos en paseos de invierno o de lodo. Recorta solo lo que sobresale, con tijeras pequeñas de punta roma o con máquina si la acepta, sin cavar entre las almohadillas ni tocarlas jamás. La ronda entra en Care Teams de KinsLe como tarea de tu padre: recorte al nivel y revisión pata por pata, con la hora registrada al darla por hecha.

Un perro tumbado de lado sobre una alfombra mientras una mano sostiene con suavidad una de sus patas y recorta el pelo al nivel de las almohadillas con tijeras de punta roma.

La respuesta corta es sí para muchos perros de compañía: ese pelo debería quedar al nivel de las almohadillas, ni más largo ni hundido entre ellas. Pocas tareas tan pequeñas rinden tanto: en las patas empiezan el agarre, la comodidad y muchas cojeras.

Por qué el nivel cambia el suelo

Las almohadillas agarran porque su superficie rugosa toca el suelo, y cuando el pelo crece más allá de ellas tu perro camina sobre pelo. Ese pelo resbala sobre madera, baldosa y laminado, un riesgo para cachorros que aprenden escaleras y para perros mayores cuyo tren trasero es menos firme. Al aire libre, ese excedente atrapa lo del paseo y lo guarda entre los dedos. El barro se seca ahí en grumos duros, la arenilla trabaja contra la piel y, en la nieve, las bolas de hielo se compactan en los mechones y tiran a cada paso hasta que el perro se muerde las patas o cojea. Dejar el pelo al nivel elimina el estante donde todo eso se acumula. El beneficio más claro lo notan los perros de interiores con suelos lisos; un perro que trabaja a diario en terreno áspero puede conservar más pelo protector. Si tu perro corre por ese terreno, pregunta a su peluquero qué largo le conviene en vez de copiar el recorte casero.

Recortar sin rozar la piel, pata a pata

Elige el momento con un perro tranquilo, buena luz y la pata sostenida con suavidad y seguridad, y decide la herramienta según su tolerancia: tijeras de punta roma para controlar cada corte, o máquina si acepta el sonido, rasando solo el pelo que sobresale al nivel, sin cavar entre las almohadillas.

Las almohadillas no se cortan nunca y la piel entre los dedos es fina, así que cortes lentos y pequeños ganan a los ambiciosos; si se inquieta, haz una sola pata y detente, porque cuatro patas tranquilas en dos días valen más que una lucha con corte y un perro que se esconde ante las tijeras, muchos descubren que la máquina se controla mejor cuando el perro acepta su sonido, una persona ayudando con premios compra la quietud que necesitas, y si no te sientes seguro, deja el recorte al peluquero y haz tú las revisiones.

La revisión con las patas en tus manos

Un recorte deja las patas en tus manos: aprovecha para mirar entre los dedos y a lo largo de las almohadillas en busca de enrojecimiento, grietas, cortecitos, espinas o algo alojado. En verano, palpa además entre los dedos por si hubiera semillas de hierba. Una semilla que se abre paso en la piel puede causar problemas, así que un perro que de pronto se lame o se muerde una pata merece una mirada ese mismo día. Si encuentras hinchazón, una zona dolorida o una semilla que no ves para retirarla, el siguiente paso es el veterinario. Revisa también las uñas durante la misma ronda. Ningún espolón debe pasar desapercibido: se curva hasta clavarse en la almohadilla si se le ignora por largos periodos. Anota en qué pata encontraste algo: un patrón en una sola pata le dice mucho más a tu veterinario que un informe general de cojera.

Cada pocas semanas, y la línea del veterinario

Este pelo crece a ritmo del manto, así que en muchos perros una puesta a nivel cada pocas semanas, junto al aseo, lo mantiene a nivel. Los pelajes rápidos y los perros paseados a diario por el lodo pueden necesitarlo más seguido. El enrojecimiento que no cede, las grietas que se profundizan, una cojera o resistirse a que le manipulen una pata van al veterinario, sin recortar alrededor del problema. Las patas esconden bien astillas, semillas e infecciones: esa línea no se negocia en casa. Los cachorros ganan con una manipulación suave de las patas mucho antes de necesitar un recorte real. Construye ese contacto en las caricias diarias y el recorte futuro dejará de ser un evento. En KinsLe, tu suegra lleva en Care Teams esta ronda unida al aseo del manto como una sola tarea, recortando al nivel y revisando cada pata, con la hora anotada al completarla.

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