El costo honesto de duplicarlo todo
Todo se duplica, y conviene mirar esa cuenta antes de enamorarse de la idea. Reserva presupuesto para dos planes de vacunas, la esterilización de ambos, dos microchips, el doble de comida y de arena y gastos veterinarios que pueden llegar para los dos en el mismo mes. Un seguro o un fondo de ahorro pesa más con dos gatos que con uno, porque el margen ante un imprevisto se estrecha. El espacio, en cambio, pide poco: los gatitos comparten de buena gana lugares en alto, camas y juguetes. Sí hace falta más de una bandeja de arena, idealmente una por gato y una de repuesto, en sitios distintos para que ninguno pueda vigilar la del otro. Y piensa también en la duración real del compromiso, porque son dos gatos que pueden vivir entre quince y veinte años, con sus cuidados de la etapa mayor incluidos.
La primera habitación y el trato uno a uno
Al llegar, instala a los dos en una sola habitación preparada para gatitos, con bandejas, agua, rascadores y cajas donde esconderse. Desde ahí pueden conquistar la casa cuarto a cuarto, juntos y a su ritmo, sin enfrentarse a todo el territorio el primer día. Ofréceles la comida uno junto al otro, pero en recipientes separados, para que cada uno coma a su velocidad. Dedica cada día un rato a manipular a cada gatito por separado, con carga breve, algo de aseo y sesiones cortas de juego en solitario. Ese trato individual hace que cada uno cree vínculo con las personas y no solo con su compañero de camada. Reserva una revisión veterinaria para ambos durante la primera semana y confirma con el refugio las vacunas y desparasitaciones ya recibidas, guardando toda esa documentación junta desde el primer día.
Lo que un compañero le enseña a un gatito
Jugar es el trabajo de un gatito, y otro gatito es el único compañero que quiere los mismos juegos, con la misma intensidad, durante horas cada día. Luchar y perseguirse desarrolla coordinación y músculo de una forma que ningún juguete en solitario reproduce igual. Además, los gatitos se enseñan límites entre ellos mejor que cualquier persona: el compañero que se queja y se retira pone fin a la mordida que fue demasiado fuerte. Por eso los gatitos criados en pareja suelen convertirse en adultos con boca y uñas más suaves al tratar con la gente. La compañía pesa todavía más en hogares donde se trabaja fuera, porque un gatito solo todo el día tiene más probabilidades de buscar atención de forma insistente, acicalarse en exceso o romper cosas que un gatito con un amigo junto al cual dormir.
Parejas que ya vienen unidas
Los hermanos de camada y las parejas ya unidas son la elección más simple porque la relación viene construida desde el refugio. Dos gatitos sin parentesco, de edad parecida y del mismo refugio, también suelen unirse con rapidez, porque a esa edad aceptan compañeros nuevos con facilidad. Adoptar un gatito ahora y otro meses después puede funcionar igual, pero ese segundo encuentro pide una presentación gradual y no una amistad instantánea. En casos muy poco frecuentes, dos hermanos adoptados juntos desarrollan roces al madurar socialmente, por lo general entre el año y los tres años. Recursos separados para cada uno, la esterilización en su momento y lugares donde estar a solas resuelven la mayor parte de esos roces y un conflicto entre hermanos que obligue a reubicar a uno es poco común, así que frente a ese riesgo pequeño las ventajas de juego y adaptación de la pareja pesan mucho más para la mayoría de los hogares. Cuando la adopción se cierra, lo aprendido en el refugio no debería empezar de cero en tu memoria, y por eso en KinsLe, Transferrable Profiles permite que el perfil de cada gatito, junto con su historial, sus vacunas y sus rutinas, pase intacto a la persona que lo recibe desde el primer día en casa.