Recortar las pezuñas pertenece al cuidado básico de cabras y ovejas, al mismo nivel que alimentarlas o revisar su agua. El intervalo habitual va de cuatro a ocho semanas, aunque la cifra exacta la dictan el suelo que pisan y el ritmo de crecimiento de cada animal. Una pezuña abandonada se enrolla, guarda humedad y estiércol, descompensa el apoyo de la pata y abre la puerta a la cojera y a la podredumbre del pie, especialmente donde el terreno es blando o permanece mojado.
Qué acorta o alarga el intervalo
El suelo rocoso, seco o abrasivo desgasta la pezuña de forma natural y puede dejar el trabajo en un simple retoque ligero. Al contrario, los animales que viven sobre pasto blando, cama o lodo hacen crecer la pezuña rápido y la gastan despacio, así que necesitan el recorte en el extremo corto del intervalo, y a veces incluso antes.
También cuenta el individuo. Los animales mayores, los jóvenes de crecimiento rápido y los que tienen las patas ligeramente torcidas desarrollan pezuñas desiguales que piden atención más frecuente. La solución práctica consiste en incorporar la revisión de pies a una rutina que ya hagas, como una inspección mensual con las manos, y recortar entonces lo que lo necesite en lugar de esperar a ver una cojera.
Aprende a leer las señales de retraso: dedos largos que se enrollan, paredes de la pezuña que se doblan hacia dentro, una postura de balancín, resistencia a caminar hasta el comedero y cojera, en particular tras un periodo húmedo. Al revisar, levanta y limpia cada pie, porque el barro y las piedras esconden problemas, y un olor fuerte y desagradable al abrir el pie merece que lo investigues.
Cómo es un recorte prudente
Necesitas tijeras o tenazas adecuadas para pequeños rumiantes, una escofina o cuchillo de pezuñas si lo utilizas, guantes y una persona que ayude o un cepo que mantenga al animal tranquilo e inmóvil. Limpia primero la pezuña y retira después cantidades pequeñas cada vez: recorta la pared sobrante, nivela la suela con cuidado y deja la forma de modo que el animal apoye plano, con el dedo en una longitud natural.
La norma segura es poco y a menudo. Cortar demasiado profundo puede provocar sangre y dolor, así que detente bien antes del tejido rosado y, si haces un corte accidental en un pie, límpialo y mantén al animal sobre suelo seco mientras lo vigilas. Grietas profundas, separación de la pared, secreción, hinchazón que sube por la pata o un pie caliente y doloroso quedan fuera del recorte rutinario: en esos casos corresponde involucrar a tu veterinario en lugar de seguir recortando con la esperanza de que mejore solo.
Muchos propietarios aprenden observando a un criador con experiencia, a un pastor o a un profesional del cuidado de pezuñas, y practican primero con orientación. Pagar por ayuda mientras aprendes no tiene nada de vergonzoso, porque un mal recorte enseña al animal a temer todo el proceso.
Convertirlo en costumbre y buscar manos expertas
Las pezuñas se abandonan porque cada recorte individual parece aplazable, hasta que tres aplazamientos se convierten en una cabra coja. Pon al rebaño en un calendario, agrupa a los animales para recortar unos pocos cada vez en vez de enfrentarte a todo el grupo en una jornada agotadora y anota qué pies crecen más rápido para revisarlos primero en la siguiente ronda.
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