La propia bandada anuncia cuándo la ración falla, Una caída en los huevos fuera de la muda o de la pausa invernal, cáscaras finas o blandas, huevos comidos por las propias aves, picoteo de plumas, gallinas que adelgazan bajo el plumaje y aglomeración desesperada ante el comedero al rellenarlo dicen todos lo mismo: lo que entra no cubre lo que sale. Comprueba el estado corporal palpando el esternón y el músculo a ambos lados, y revisa el espacio en el comedero, el estado del terreno y la estación antes de suponer una enfermedad. Los problemas persistentes, y cualquier ave que deje de comer, se encorve o pierda condición con rapidez, merecen el consejo de un veterinario con experiencia en aves de corral.
Por qué el campo, solo, no llega
Tres nutrientes destapan la brecha. Primero la energía: una gallina en libertad camina, escarba y se desplaza todo el día, y con frío o lluvia quema buena parte de lo que encuentra solo en mantenerse caliente, mientras el pasto invernal ofrece poco que buscar, porque los insectos desaparecen, la hierba deja de crecer y las horas de luz para pastar se acortan. Después la proteína: huevos y plumas son proteína, y aunque los insectos y las lombrices la aportan de forma excelente, una gallina no captura suficientes cada día compitiendo con toda la bandada por el mismo suelo. Y el calcio, con la brecha más marcada: una ponedora necesita mucho más que un ave en crecimiento, porque cada cáscara se construye con él, y las plantas y los insectos del pasto no contienen bastante; la gallina escasa de calcio pone huevos de cáscara fina, blanda o ausente y paga la diferencia con sus propios huesos.
La calidad del terreno varía enormemente. Un prado amplio y rotado a finales de primavera es rico; un corral pequeño y desgastado en invierno ofrece muy poco, porque una bandada agota pronto los insectos y los brotes tiernos de una superficie fija.
Qué significa alimento adecuado en la práctica
Haz del alimento completo para ponedoras la ración principal de la bandada: disponible todo el día en un comedero limpio y seco, dejando que cada ave regule su consumo alrededor de lo que pasta. Ese alimento está formulado como un paquete completo para aves en puesta, con energía, proteína, calcio y micronutrientes equilibrados entre sí, algo que los granos esparcidos y las sobras de cocina no son: el maíz repartido y los restos sirven para llamar a la bandada y enriquecer su día, pero diluyen la ración si se convierten en gran parte de la jornada. Ofrece la concha de ostra por separado, en su propio recipiente, para que cada gallina tome calcio extra cuando lo necesite, y coloca gravilla insoluble en otro recipiente, porque las aves muelen el alimento en la molleja y, en suelo blando, no siempre encuentran la gravilla adecuada.
Ajusta el alimento a la etapa de vida. Los pollitos necesitan alimento de inicio y las aves en crecimiento uno de crecimiento; ninguna de ellas debería comer el de ponedoras, cuyo nivel de calcio está pensado para aves que ponen y resulta excesivo para las que aún no lo hacen. Mantén el alimento seco, protegido de roedores, y agua limpia disponible en todo momento.
Libertad sí, pero como capa extra
El pastoreo libre sigue mereciendo la pena cuando se hace bien: da a las gallinas ejercicio, pastoreo variado y suelo donde darse baños de polvo. Las ponedoras actuales ponen a un ritmo que sus antepasadas no conocían, y cada huevo exporta proteína, energía y calcio fuera del cuerpo de la gallina. El campo puede contribuir a pagar esa factura; no puede pagarla entero.
En una casa donde distintas personas abren, alimentan y encierran a la bandada, lo básico es fácil de suponer y fácil de saltarse. Por eso la revisión del alimento por la mañana, la reposición de concha y gravilla y el control del agua al anochecer ganan seguridad cuando KinsLe, a través de Care Teams, los encarga a ti o a otro cuidador con nombre y los confirma con la hora registrada al completarlos.