Una cucharada de atún ocasional no le hará daño a la mayoría de los perros, y a muchos les gusta tanto que aceptan una medicina escondida dentro de ella. El punto decisivo es la frecuencia. El atún es un pez grande y longevo, y el mercurio se acumula en su carne a lo largo de su vida.
Aprovechar ese aroma sin abusar de él
Como el sabor es tan intenso, un poco rinde mucho en la práctica. El líquido escurrido y diluido puede humedecer el alimento de un perro en recuperación cuyo apetito necesita un empujón, siempre con el acuerdo de tu veterinario. También puedes congelar una cucharadita de hojuelas en un bloque pequeño de hielo para un día caluroso. Anotar cuándo se ofreció atún por última vez importa en casas con varias manos, porque tres familiares que dan el mismo gusto raro en la misma semana ya dejaron de hacerlo raro sin darse cuenta.
Cuál elegir y cuánto es suficiente
Elige atún simple envasado en agua y escúrrelo bien antes de servir. El de salmuera es demasiado salado para los riñones y la sed de un perro, y el de aceite añade una carga de grasa capaz de molestar el estómago o de hacer más daño en un perro con tendencia a pancreatitis. El atún con sabores como chile, ajo, hierbas o salsas queda fuera por completo. El crudo también queda fuera, porque puede portar parásitos y bacterias y no ofrece nada que la versión cocida y enlatada no entregue ya. Como guía basta una cucharadita para un perro pequeño, una cucharada para un mediano y dos cucharadas para un grande, ofrecidas solo de vez en cuando y desmenuzadas sobre su alimento en vez de servidas como tazón propio. Un perro que se come una lata entera recibió una comida muy salada y cargada de proteína que nunca fue pensada para su tamaño, y la lata vacía, con su borde afilado, debe ir directo a un basurero seguro.
Por qué el atún jamás sustituye su comida
El atún huele a comida completa, pero no lo es. Le falta el equilibrio de calcio, vitaminas y minerales que un alimento completo para perros sí entrega, y un perro alimentado con mucho pescado puede volverse quisquilloso y rechazar su comida normal por esperar el sabor más fuerte. Los cachorros son los peores candidatos, porque su cuerpo pequeño recibe más mercurio por kilo y su crecimiento depende de alimento bien balanceado, así que mantenlos lejos del atún salvo por una probada aprobada por un veterinario. Una perra en gestación y un perro con problemas renales también están mejor sin él, y si dudas dónde queda tu perro, pregunta a tu veterinario. Las señales ligadas a un exceso de mercurio avanzan despacio y se pasan por alto fácil, entre ellas tambaleo, debilidad y cambios de conducta, aunque es poco probable verlas con una cucharada ocasional, que es justo el nivel donde conviene quedarse. Si tu perro comió atún a diario durante un tramo largo, menciónalo en su próxima visita veterinaria en lugar de preocuparte en silencio. Y si en una sola incursión comió una cantidad grande, vigila vómito, diarrea y mucha sed por la sal, y llama a tu veterinario si las señales persisten o si tu perro es pequeño, joven o ya está delicado por otro motivo. En Care Teams de KinsLe, tu hermana, que está en casa esa tarde para la comida, sirve el agregado ocasional de atún en agua en su medida exacta, con la hora registrada al completarla.