Sí, y una fresa madura suele estar entre los premios que más le gustan a un perro: dulce, jugosa, aromática y suave. Aporta vitamina C, fibra y agua. Los dos controles de esta fruta son el azúcar y el tamaño de cada bocado.
El jardín y el festín que nadie eligió
Las plantas de fresa en el jardín no representan el peligro que sí tienen algunas otras plantas frutales, pero un perro que explora por su cuenta comerá fresas verdes, hojas y mucha fruta de una sola vez si el rincón queda abierto. La fruta verde es agria y firme, con más probabilidad de causar malestar, así que una cerca baja o tu supervisión durante la temporada de fruto resuelve el problema. La aritmética del contenedor también cuenta, porque un perro que se sirve media caja desde una mesa baja comió un postre, no un premio, y las heces sueltas son el recibo probable. Después de cualquier festín de fresas puede aparecer por un día una deposición suelta y rojiza, cuyo color alarma pero solo refleja la fruta. Busca consejo veterinario si el vómito se repite, si tu perro se ve adolorido o hinchado, si aparece sangre en cantidad o si un perro pequeño se atraganta o lucha por tragar tras tomar una fresa entera.
Azúcar, dientes y cuántas bastan
Una fresa troceada es un premio completo para un perro pequeño. Un mediano puede recibir dos y un grande dos o tres, ofrecidas algunas veces por semana en lugar de a diario. Para entrenar, una sola fresa cortada en láminas finas entrega varias recompensas aromáticas por muy poco azúcar, un intercambio que vale la pena. Un perro diabético o con sobrepeso debe recibirlas rara vez, y conviene recordar que el azúcar también es un tema dental, porque la fruta frecuente suma otro motivo para cuidar la rutina de limpieza de dientes.
El corte correcto depende del perro que tienes enfrente
Lava bien cada fresa y descarta las que estén con moho, fermentadas o muy golpeadas, porque la fruta blanda se echa a perder rápido y las del fondo del contenedor son justo las que terminan volcadas en un tazón, y quita el tallo verde y su base, que son duros y desagradables de digerir. Después ajusta el corte: parte la fresa en cuartos a lo largo para un perro mediano o grande y pícala en trozos del tamaño de un chícharo para uno pequeño, un cachorro o cualquiera que trague sin masticar. Las fresas congeladas gustan mucho en verano, pero sírvelas parcialmente descongeladas y nunca duras como piedra, y córtalas antes de congelarlas para que ninguna quede como bocado redondo y duro.
Las fresas en almíbar, la mermelada, el yogur endulzado de fresa y el helado de fresa son productos de azúcar con colores de fruta y ninguno debe compartirse. Las fresas son justo el premio que más le gusta compartir a la niñez de la casa, y ese gesto es bonito cuando la preparación es la correcta. Con KinsLe, en Care Teams queda como responsable de las fresas el familiar que la familia elige como cuidador principal: quita el tallo, las parte en cuartos y respeta el máximo por porción, con la hora registrada al terminar la tarea.