El orden para revisar el daño
Mide el agua antes que nada y corrígela con cambios parciales si los valores se desvían. Después retira o suaviza los adornos afilados, observa a los compañeros a la hora de comer, cuando más muerden, y añade refugios y lugares de descanso cerca de la superficie para un pez que se muerde a sí mismo, para que nadar se sienta menos expuesto. Fotografía las aletas contra el mismo fondo cada pocos días: el crecimiento sano suele mostrar primero un borde claro y transparente, mientras que un acortamiento continuo indica que la causa sigue presente. Esa comparación entre fotos convierte una impresión vaga en una tendencia que puedes enseñar a quien te aconseje.
Mordidas propias, de compañeros y desgarros
Algunos machos de aletas largas se muerden su propia cola y dejan mordidas limpias en forma de U. Lo hacen a menudo porque el peso de las aletas hace que nadar cueste trabajo, o porque el pez está aburrido o estresado por luz intensa y un entorno vacío. Los compañeros son otra causa posible, ya que peces rápidos pueden morder las aletas largas cada vez que el betta descansa. Los desgarros limpios y sin oscurecimiento suelen apuntar a la decoración. Pasa la yema de un dedo por los bordes de las plantas de plástico, la roca áspera y las aberturas de los adornos, revisa que la entrada del filtro tenga protección y cambia todo lo afilado por plantación suave y lisa.
Pudrición: bordes que se acortan y se oscurecen
Las aletas de un betta son tejido fino y delicado, casi sin protección, y por eso problemas muy distintos se muestran con el mismo borde deshilachado. El patrón del daño es tu mejor pista, y vale la pena mirarlo de cerca con buena luz antes de cambiar nada. La pudrición de aletas es una descomposición bacteriana o por hongos del tejido que se instala sobre todo cuando la calidad del agua baja. Los bordes se ven deshilachados, lechosos u oscurecidos, la aleta se acorta de forma constante con los días y el pez puede volverse callado y perder interés por la comida. Mide primero amoníaco, nitrito y nitrato: amoníaco o nitrito por encima de cero, o un acuario limpiado tan rara vez que los desechos se acumulan, forman el fondo habitual de este problema. El agua limpia, cálida y estable, con cambios parciales regulares, es la base de la recuperación, y un betta cuyas aletas siguen retrocediendo o que deja de comer debe verlo un veterinario pronto, en lugar de tratarlo a base de suposiciones. En Care Teams de KinsLe, asignas cada prueba del agua y cada revisión diaria de las aletas de tu betta a ti o a otro cuidador con nombre, y cada registro queda marcado con la hora registrada, para que una mejora o un empeoramiento lentos se vean de un vistazo.