Ver a tu conuro comer con la pata en alto no es una manía rara. Está usando una herramienta que trae de fábrica, y lo hace con una soltura que en libertad sirve para trabajar frutas, nueces y vainas entre las ramas.
Servir piezas que su pata pueda trabajar
Esa habilidad se puede alimentar en lugar de picarla en trozos diminutos. Ofrece algunas piezas con tamaño para agarrar, como un trozo de zanahoria, una sección de mazorca de maíz, un pedazo de pimiento o un ejote entero, junto a su mezcla picada habitual. Fija también algunas piezas en los barrotes de la jaula o en un soporte tipo brocheta, para que tenga que trabajar en ellas. Los juguetes de pata, piezas pequeñas de madera o tejidas que puede sostener con el mismo agarre, prolongan esa destreza en el juego entre comidas. Cuenta con el desorden: un conuro que trabaja una pieza sostenida deja caer cáscaras, pieles y algún bocado rechazado, así que un tapete lavable bajo su percha favorita ahorra esfuerzo. La comida húmeda sostenida en la pata se retira al cabo de un par de horas, igual que cualquier alimento fresco que quede en la jaula.
Cuando cambia el uso de la pata
Sostener comida no necesita ninguna atención, pero un cambio en ese gesto puede ser una pista temprana. Un conuro que de pronto deja de usar una pata, suelta comida que antes sostenía sin problema, cojea, se sienta con una pata levantada o muestra un dedo hinchado o una llaga en la pata debe ver a un veterinario, porque las patas cargan todo su peso y sus problemas empeoran rápido. Mantén perchas de diámetros variados para que ambas patas se ejerciten por completo, y no recortes nada por tu cuenta si una garra se ve demasiado larga: pide primero a tu veterinario que te enseñe el manejo seguro.
Una mano incorporada y lo que revela
La explicación empieza en la forma del pie. Los conuros son zigodáctilos: cada pie tiene dos dedos apuntando hacia adelante y dos hacia atrás, una disposición que se cierra alrededor de ramas y objetos con un agarre fuerte y flexible. Con ese agarre, un conuro puede recoger un trozo de comida, mantenerlo firme contra una percha o en el aire, girarlo, morderlo por su mejor lado y soltar la parte no comestible, todo apoyado con seguridad en la otra pata. Un ave que levanta la comida hasta el pico está relajada, coordinada e interesada. Las piezas que decide trabajar suelen ser una guía justa de sus favoritas de verdad, mientras que lo menos atractivo se come del plato o se deja caer. Muchos individuos son fieles a una sola pata, la izquierda o la derecha, como quien favorece una mano, y los jóvenes mejoran con la práctica: el juvenil puede fallar, soltar piezas y sostener la comida con torpeza contra la percha antes de levantarla con limpieza, en una curva de aprendizaje que forma parte del desarrollo normal. En Care Teams de KinsLe, cada nota sobre las piezas favoritas de tu conuro queda asignada a tu hermana, con la pata que prefiere, cualquier cambio en ese uso y la hora anotada al completarla.