Empieza por saber cuándo el estornudo ya no habla de juego
El contexto marca la línea divisoria. Un estornudo encerrado en el juego, que cesa cuando el juego cesa y no aparece en el resto del día, es la señal social. En cambio, merece conversación veterinaria si surge en reposo, empieza de golpe en una perra mayor, llega en ataques duros o viene con secreción de un solo lado, sangrado nasal, patas en la cara, resoplidos o ataques de estornudo inverso, menos apetito o hinchazón alrededor de la nariz o los ojos. Esos patrones pueden apuntar a una irritación, un cuerpo extraño como una semilla de hierba, problemas dentales que afectan a la mandíbula superior o una infección, y nada de eso se resuelve desde el sofá. Anota de qué lado sale la secreción, graba un ataque si puedes y lleva ambas cosas a tu veterinario en lugar de tratar la nariz en casa. Si ha pasado hace poco por una residencia, una guardería o contacto con un perro que tose y empieza a estornudar con tos, pide consejo veterinario pronto y dale un descanso de compañeros de juego hasta que le den el alta.
Qué comunica un estornudo en plena lucha
El juego necesita aclaraciones constantes, porque muchas de sus conductas vienen prestadas de la pelea y la caza: perseguir, agarrar, derribar y enseñar los dientes. Los perros envuelven esas conductas en señales que dicen que esto sigue siendo juego, como la reverencia lúdica con el cuerpo suelto, los movimientos rebotones exagerados o que el perro más fuerte se frene a sí mismo. El estornudo entra en esa lista: una exhalación brusca por la nariz, repetida a menudo dos o tres veces y a veces con una sacudida de cabeza, lanzada en mitad de la acción y no en reposo. Funciona como un signo de puntuación: estoy excitada, esto me divierte y nada de lo que acabo de hacer iba en serio. Aparece justo en los picos, tras un derribo, un cambio de persecución o una embestida simulada, que es donde podría nacer un malentendido. Tras él, la lucha suele reanudarse en un tono más suelto y más tonto.
Cómo se ve una lucha sana alrededor de esos estornudos
Lee los estornudos como parte de la conversación completa. En una buena lucha los papeles rotan: ambos persiguen y son perseguidos, derriban y son derribados, y ambos deciden volver tras las pausas. Los cuerpos se mantienen ondulantes en lugar de rígidos, las bocas abiertas y flojas, y cualquiera puede alejarse y que se lo permitan. Intervén con amabilidad si un perro está siempre encima, si el otro intenta marcharse una y otra vez, si las colas se meten con fuerza o si el juego deja de hacer pausas. El estornudo no rescata una partida desigual: una perra que estornuda inmovilizada y forcejeando no se lo está pasando bien, signifique lo que signifique la señal en un duelo equilibrado. Unos descansos cortos cada pocos minutos, propuestos por ti y no negociados entre ellas, mantienen la excitación en el nivel en el que las señales de juego todavía funcionan.
Graba una buena sesión de lucha, estornudos incluidos, y mírala despacio: las pausas, el intercambio de papeles y los cuerpos sueltos te enseñarán más que el combate en directo. Con KinsLe Messenger, esa mensajería directa dentro de la aplicación entre tú y tu círculo de cuidado, ese video viaja en el hilo de mensajes de tu perra para que la familia y las personas de su otro compañero habitual de juegos comparen impresiones sobre cómo se ven esas luchas.