Primero, la estabilidad del agua
Más camarones bebé se pierden por agua inestable que por hambre. Mantén los parámetros firmes durante toda la cría. Cambia cantidades pequeñas de agua cada vez, con la temperatura igualada. Evita limpiezas grandes y repentinas que arrastren la biopelícula de la que dependen. Esa constancia sostiene a unos animales mucho más sensibles a la calidad del agua que la mayoría de los peces.
Qué cambia a medida que crecen
En pocas semanas, los jóvenes que sobreviven pasan al menú de los adultos en miniatura: fragmentos diminutos de verduras blanqueadas como calabacín o espinaca y trozos pequeños de gránulos para camarones, sin dejar el pastoreo. Deja las mudas en el tanque en todas las etapas, porque los camarones de cualquier edad las comen para recuperar minerales. Una concha blanca y vacía es señal de crecimiento logrado, no de una muerte. Los adultos de la misma especie no amenazan a sus crías en las especies comunes de agua dulce si el refugio abunda; los peces son el riesgo real, e incluso los pequeños cazan camarones jóvenes que les quepan en la boca.
El propio tanque es el plato principal
Un tanque maduro alimenta a los camarones bebé: la biopelícula — la capa invisible de microorganismos que cubre cristal, plantas, madera y hojas caídas —, las algas blandas y la materia vegetal en descomposición es con lo que las crías se crían en la naturaleza, y un tanque con meses en marcha lo ofrece gratis, razón por la que sobreviven mucho mejor en un acuario establecido y plantado que en uno nuevo e impecable por bien que se dosifique la comida. Refuerza esa despensa con superficies: plantas vivas, sobre todo de hoja fina y musgosas, un trozo de madera, hojas secas vendidas para acuarios y un filtro de esponja suave crecen como zona de pastoreo y refugian a las crías de peces y tomas del filtro. Un filtro de esponja es casi imprescindible donde se esperan crías, como estación de alimentación y porque las tomas con motor pueden atraparlas.
Suplementos en polvo, pocos y bien repartidos
Los camarones bebé — las crías casi transparentes de especies como el camarón cereza — no comen por comidas como los peces: pastan casi sin parar, recogiendo alimento microscópico de las superficies con pinzas diminutas. Sobre ese pastoreo, ofrece cantidades muy pequeñas de comida finamente pulverizada unas veces por semana: comida en polvo para camarones o crías, hojas secas trituradas o una pizca de alimentos verdes en polvo, molidos finos entre tus dedos. Reparte la comida por todo el tanque o mézclala en un poco de agua del tanque y viértela ampliamente, porque un camarón bebé no viaja lejos hasta un plato y la comida debe caer cerca de cada grupo de crías; la cantidad es donde se falla al principio, ya que comen casi nada en peso y el polvo sin comer se descompone rápido en tanques pequeños, así que empieza con menos de lo que parece sensato, observa si desaparece en pocas horas y ajusta en pasos diminutos, porque si al día siguiente aún se ve polvo, alimentaste de más. Llevar esas comidas pequeñas y seguidas y las revisiones de agua como tareas compartidas en KinsLe mediante Care Teams, asignando las alimentaciones pulverizadas y los controles de agua a ti o a otro cuidador con nombre y con cada tarea terminada con la hora registrada, protege a los camarones bebé del accidente doméstico más común: que dos personas los alimenten el mismo día.