Empieza por lo que nunca debe llegar al comedero: aguacate, cebolla, ajo, chocolate, cafeína, alcohol y bocados humanos salados o grasos quedan fuera, porque varios son agudamente tóxicos para aves pequeñas y el cuerpo diminuto de un pinzón no deja margen. Lava siempre los productos frescos, evita cualquier cosa rociada con químicos o recogida junto a una carretera, y ten presente que un hueso de sepia fijado en la jaula cubre el calcio que la semilla sola no aporta.
Proteína y equilibrio: huevo, germinados y pellets
La proteína es el hueco más grande que deja la semilla, y pesa más cuando los pinzones crían, alimentan polluelos o mudan. El alimento de huevo —huevo duro, con cáscara incluida y bien machacado, servido solo o mezclado con un poco de verdura rallada— es la respuesta tradicional: porciones pequeñas y frescas, varias veces por semana en la temporada de cría y una o dos veces por semana el resto del tiempo. La semilla germinada tiende un puente entre la semilla seca y el alimento fresco, porque la semilla remojada y enjuagada hasta que asoman las primeras raíces diminutas es más digestible y más rica en varios nutrientes que esa misma semilla seca. Enjuágala con cuidado, huélela en busca de acidez y deséchala ante la primera señal de moho. Los pellets formulados para pinzones ofrecen un equilibrio medido de vitaminas y minerales, y conviene mezclarlos poco a poco con la semilla en lugar de cambiarlos de un día para otro, porque los pinzones son comedores desconfiados y pueden pasar hambre junto a una comida que no reconocen. Un hueso de sepia en la jaula, junto con acceso a una fuente de gravilla mineral, cubre el calcio de las hembras que ponen y de los jóvenes en crecimiento.
Verdes y verduras de cada día
Las verduras de hoja son el añadido cotidiano: espinaca, col rizada, lechuga romana, acelga y hojas de diente de león de una fuente sin pesticidas, todo lavado, seco y sujetado a los barrotes o picado en un plato pequeño. Los pinzones picotean con más ganas las hojas colgadas que un montón en el suelo de la jaula, y una hoja mojada también invita al baño. La zanahoria rallada o finamente picada funciona muy bien en picos pequeños. También sirven los ramilletes de brócoli desmenuzados, los granos de maíz dulce cocidos o crudos, los guisantes descongelados y las rodajas de pepino. El brócoli y las verduras de hoja oscura se valoran especialmente por su contenido de calcio y vitaminas. La fruta ocupa un lugar menor y ocasional —un poco de manzana sin semillas, melón o bayas— porque la fruta azucarada, servida en exceso, desplaza alimentos mejores. Presenta todo en cantidades a escala de cucharadita para una pareja de pinzones y retira el alimento fresco después de unas horas, antes de que se marchite, se ensucie o atraiga moscas, sobre todo con calor.
Presentar alimentos nuevos sin prisa
Introduce un alimento nuevo por vez, por la mañana, cuando los pinzones comen con más actividad. Repite la oferta durante varios días antes de darla por rechazada. Muchos pinzones necesitan ver una comida varias veces antes de que el primer ave se atreva, y después suele seguirla todo el grupo. Anota de forma sencilla qué comen de verdad tus aves, distinguiendo favoritos y alimentos prohibidos. Esa anotación gana fuerza en el perfil compartido de tus pinzones en Family Sharing de KinsLe, donde tus familiares consultan la misma lista de favoritos y alimentos prohibidos.