La calidad del huevo se decide antes de llegar al nidal: la cáscara es calcio, la clara es proteína y agua, y la yema refleja la dieta y la condición general. Añadir extras sobre una base débil rara vez arregla lo que fallan tres palancas sencillas.
Lo que la comida no puede corregir
Tres causas frecuentes de huevos pobres no son alimentarias: la edad, la luz del día y la muda. Con la edad, tras la primera temporada de puesta, las gallinas ponen menos huevos, aunque a menudo más grandes, y la puesta baja al acortarse los días porque responde a la duración de la luz. Durante la muda, la proteína se desvía hacia las plumas, no hacia los huevos, y enriquecer la comida ante esos patrones suele producir gallinas gordas, no más puesta.
Calcio y arena, cada cosa en su plato
Ofrece la concha de ostra triturada en su propio plato, separada del alimento y disponible siempre. Las gallinas regulan bien su calcio y toman más los días en que se está formando una cáscara, así que ese plato aparte aporta el extra que el alimento solo quizá no cubre. Ante cáscaras finas, blandas o ásperas, revisa primero ese plato:
- si se ha quedado vacío;
- si se ha mojado y apelmazado;
- si desapareció en una limpieza del gallinero.
La arena cumple otra función: sin dientes, la gallina guarda piedrecitas duras e insolubles en la molleja para moler granos enteros, semillas y restos fibrosos; quien campea en suelo pedregoso recoge buena parte sola, mientras que quien vive en un corral de suelo blando o recibe granos enteros necesita su plato de arena aparte.
El alimento para ponedoras sostiene la puesta
Usa como dieta principal un alimento completo formulado para gallinas ponedoras, normalmente con alrededor de 16% de proteína. Déjalo disponible a voluntad y, si hace falta, coloca un segundo comedero para que una gallina baja en el orden social también coma. Esa proteína, junto con las vitaminas y minerales ya mezclados, construye claras firmes y sostiene un ritmo regular. Una dieta solo de maíz mezclado o granos para escarbar se queda corta en proteína y en calcio, por muy bien que la coman. Guarda el alimento seco y cerrado frente a roedores. Cambia a la fórmula de ponedoras cuando empieza la puesta, no semanas después, porque la calidad de la cáscara cae pronto si la demanda de calcio sube sobre una dieta de crecimiento. Con la base corregida, la respuesta suele verse en pocas semanas.
Agua siempre y premios con freno
El agua también es ingrediente: un huevo es en su mayor parte agua, y un día con bebederos congelados, vacíos o sucios se nota en la puesta en pocos días. Mantén agua limpia en todo momento, revisa los bebederos por la mañana y por la tarde con frío o calor, y frota la capa viscosa antes de que se acumule. Los premios, granos para escarbar y restos de cocina deben ocupar solo una parte pequeña del día, mejor ofrecidos por la tarde, cuando ya han comido el alimento principal. Nunca des nada mohoso o salado, ni frijoles secos crudos ni peladuras verdes de papa, que están en la lista de lo que nunca debe darse. El agua, el alimento y la revisión de concha y arena forman en Care Teams de KinsLe una ronda diaria asignada a ti o a otro cuidador con nombre, completada y sellada con la hora registrada.