Marca el calendario solo como punto de partida. Cabras y ovejas se recortan normalmente cada cuatro a ocho semanas, los cerdos piden atención de vez en cuando y el ganado sigue la necesidad de cada animal o el programa que definan tu veterinario o tu recortador profesional, porque el tipo de suelo cambia todo el cálculo.
La pezuña nunca deja de crecer
Funciona como una uña que crece sin parar. Los animales silvestres y de pastoreo amplio desgastan ese crecimiento sobre roca y suelo seco y abrasivo, pero los de patio, sobre pasto blando, cama profunda o lodo, suelen producir más pezuña de la que gastan. El sobrante se dobla, atrapa humedad y estiércol, altera la postura y prepara el terreno para dolor, infección y cojera. Las temporadas húmedas son las traicioneras: con suelo blando casi no hay desgaste natural, así que unas pezuñas correctas en un verano seco pueden estar crecidas al final de una primavera lodosa.
Cabras y ovejas, las que más seguido pasan por la tijera
La mayoría necesita recorte cada mes o dos. Fíjate en la pared de la pezuña que se curva hacia abajo o hacia afuera, en dedos que se alargan y en el animal que camina con cuidado sobre suelo blando o pasta de rodillas, porque una cabra arrodillada para comer te está diciendo que le duelen los pies. El recorte se puede aprender: sujeta bien al animal, limpia el pie y haz cortes pequeños hasta recuperar una suela plana y nivelada, sin profundizar tanto que salga sangre. Pide a tu veterinario o a un criador experimentado que te acompañe en persona las primeras veces y guarda unas tijeras de pezuñas afiladas y dedicadas solo a ese trabajo.
Cerdos y ganado: menos frecuencia, misma atención
El cerdo hace crecer sus pezuñas más despacio que un rumiante pequeño, pero un cerdo de patio o mascota puede desarrollar dedos largos y agrietados y espolones crecidos, sobre todo si vive sobre cama en vez de suelo que desgaste. Revisa sus pies más o menos cada mes y recorta según necesidad, o contrata a un profesional si el animal es grande y fuerte. El ganado varía mucho: muchos animales de carne en pasto necesitan poco recorte de rutina, mientras que una vaca concreta, con pezuñas de crecimiento rápido o deformes, se beneficia de un recortador profesional con manga de manejo. Ante cualquier vaca o cerdo cojo, inspecciona primero el pie, porque la cojera es con mucha frecuencia un problema de pezuña.
Convierte la revisión en una costumbre del grupo
Elige un ritmo que de verdad puedas sostener, por ejemplo mirar los pies de todo el rebaño el primer fin de semana de cada mes. Manipula los pies cuando los animales estén tranquilos y el suelo seco, porque el lodo lo oculta todo, y anota qué pies dan problemas, ya que algunos individuos crecen más rápido o se desgastan de forma desigual y siempre pedirán el intervalo más corto. Entre recortes, vigila la marcha: favorecer una pata, acortar los pasos o resistirse a acercarse al alimento son avisos tempranos.
Seguridad para el animal y para ti
Trabaja con calma y sujeta bien: una cabra que forcejea junto a unas tijeras afiladas es una mala combinación, y el pie de una vaca se trabaja en una manga, no con una cuerda. Si encuentras calor, hinchazón, mal olor entre los dedos o un animal que no puede apoyar el pie, ya no estás ante un recorte de rutina sino ante un problema de salud, así que involucra a tu veterinario en vez de cortar más profundo; y cuando haya infección, limpia las herramientas entre animales para no llevarla de pie en pie. Como las dudas de pezuñas casi nunca aparecen el día del recorte, Kimmy en KinsLe recibe esas preguntas entre sesiones —si lo que ves puede esperar al recorte del grupo o necesita atención esta semana— y responde tomando como fuente la biblioteca que respalda a KinsLe Answers.