El número del chip y su registro son dos cosas distintas. El chip que lleva tu perro contiene solo un número, mientras que el registro es la base de datos que une ese número a tu nombre y tu teléfono, y encontrarlo exige conseguir el número, pasarlo por una búsqueda universal y contactar después con ese registro para comprobar qué guarda.
El destino final: unos datos al día
Conviene saber a dónde lleva todo esto: a un registro que muestre tu móvil actual, un contacto alternativo y tu dirección. Al localizarlo, pregunta también qué ocurre si escanean a tu perro y quién recibe la primera llamada, y actualiza el mismo día cualquier dato caducado. Guarda el nombre del registro, el número y la fecha de verificación junto al resto de documentos de tu perro, y vuelve a comprobarlos tras cada mudanza o cambio de teléfono.
Primero, consigue el número completo
Si no tienes el número en los papeles de adopción, en los certificados de vacunación o en la documentación original del implante, haz que lo lean. La mayoría de clínicas veterinarias, refugios y protectoras escaneará a tu perro sin coste y te dará el número en el momento. Anota cada dígito con exactitud. Los chips vienen en formatos de 9, 10 y 15 dígitos, y un solo dígito mal lleva la búsqueda a otro perro o a ninguna parte. Apunta también dónde se sitúa el chip, porque a veces migra desde entre los omóplatos hacia el pecho o el hombro, un dato que importará en futuros escaneos.
Después, la búsqueda universal
Introduce el número en un servicio universal de búsqueda de microchips, una herramienta creada para consultar muchos registros a la vez y no la base de una sola empresa. El resultado suele nombrar el registro donde el chip está inscrito, la fecha de la última actualización y cómo contactar con él. Este paso es esencial porque los chips los venden varios fabricantes y se inscriben en bases distintas. Adivinar la web de una empresa y buscar solo ahí deja fuera a los perros cuyo chip vive en otro sitio.
Si la búsqueda no encuentra nada
Un resultado vacío no significa que no haya chip: puede que nunca se inscribiera tras el implante —un hueco sorprendentemente común cuando la documentación quedó en manos de alguien que asumió que la clínica lo había hecho— o que esté inscrito a nombre de una persona anterior, de quien lo crió o del refugio. Vuelve a quien lo implantó, porque la clínica o la organización que lo colocó suele haber anotado qué registro utilizaba y a menudo puede decirte el estado de la inscripción. Tu propio veterinario también puede volver a escanear para confirmar que el número se leyó bien.
Una capa visible mientras resuelves el papeleo
Un chip solo funciona cuando quien encuentra al perro puede escanearlo y la base de datos responde, así que una segunda capa visible ayuda mientras aclaras la documentación. Esa capa es KinsLe Verified QR ID Pet Profiles, que coloca un código QR único en el collar de tu perro que cualquier teléfono puede escanear —sin necesidad de un lector especial— para abrir su perfil con tus datos de contacto y que la persona que lo encuentre se comunique contigo directamente.