Errores que anulan un buen tratamiento
Nunca repongas ni rellenes con manguera o grifo directo al tanque sin tratar el agua nueva, y nunca enjuagues el material del filtro bajo el grifo, porque el cloro de esa agua corriente mata justo las bacterias que ese material alberga. Enjuaga esponjas y materiales en una cubeta con agua sacada del propio tanque. Evita cambiar de una vez una parte muy grande del agua salvo que una emergencia, como un derrame de un contaminante, lo obligue, ya que cambios parciales pequeños y regulares con agua bien tratada y a la temperatura igualada mantienen la estabilidad, que es lo que los peces de verdad necesitan, y si tras un cambio se comportan raro, sospecha primero de una tanda sin tratar o mal igualada, mide el agua y actúa ese mismo día en vez de esperar.
Prepara cada cubeta antes de acercarla al tanque
Saca el agua de reemplazo, agrega el desclorante en la cantidad que el producto indica para ese volumen y mézclalo antes de que el agua se acerque al tanque. Iguala la temperatura con la del tanque, combinando agua caliente y fría del grifo o dejando la cubeta en la habitación, porque un golpe brusco estresa a los peces aunque el agua sea segura en lo químico, y después agrégala poco a poco en vez de volcarla de una vez, sobre todo en tanques pequeños. En un acuario nuevo trata el volumen completo al llenarlo y luego cicla bien el tanque antes de meter peces, porque el desclorante deja el agua segura en lo químico pero no madura en lo biológico y el filtro necesita tiempo para cultivar las bacterias que procesan los desechos. Aquí ganan su lugar los kits para amoníaco, nitrito, nitrato y pH, midiendo el tanque con regularidad mientras se asienta y midiendo una vez tu agua del grifo para conocer su pH y su dureza.
Cloro no es lo mismo que cloramina
El cloro es un gas disuelto en el agua y gran parte se escapa si el agua reposa en una cubeta abierta un día más o menos, de donde salió el consejo antiguo de dejar envejecer el agua. La cloramina es cloro unido a amoníaco, fabricada a propósito como compuesto estable para sobrevivir al viaje por las tuberías, y el reposo no la descompone de forma fiable. Muchos proveedores usan cloramina, algunos cambian entre ambos según la estación y por lo general no puedes saber cuál tienes por olor o sabor, mientras que un desclorante, vendido también como acondicionador de agua, neutraliza cloro y cloramina y la mejor respuesta es tratar cada cubeta en vez de adivinar qué químico llegó esa semana. Tu proveedor publica qué desinfectante usa y comprobarlo una vez vale la pena, pero tratar como práctica habitual elimina por completo la apuesta.
Qué le pasa a un pez en agua recién sacada
El agua del grifo está tratada para ser segura para las personas, y ese tratamiento es justo lo que la hace insegura para los peces directa del grifo. Los proveedores agregan cloro, o cloramina, el compuesto más estable, para matar bacterias en el suministro, y esos químicos queman las branquias, dañan piel y ojos y matan las bacterias beneficiosas que viven en tu filtro y convierten los desechos en compuestos mucho menos dañinos. Un pez metido en agua sin tratar recién sacada puede boquear en la superficie, pegar las aletas, rascarse contra objetos o perder color en pocas horas, y un tanque establecido puede sufrir un desastre más lento cuando un cambio grande sin tratar destruye parte de su colonia bacteriana y los desechos suben en los días siguientes. En el plan de Care Teams de KinsLe, tu pareja aparece nombrada para cada cambio de agua: anota la dosis de desclorante, iguala la temperatura y cierra la tarea ya hecha con la hora registrada.