Toda mudanza con acuario se gana por el orden: el tanque es lo último que se desmonta y lo primero que se reconstruye. En la casa nueva, nivela primero el soporte y después coloca el tanque, el sustrato, la decoración dura, las plantas y el equipo. Rellena con el agua guardada, completa con agua declorada a una temperatura parecida a la original y pon en marcha el filtro y el calentador. Deja flotar las bolsas selladas para igualar la temperatura, ábrelas después y ve añadiendo pequeñas cantidades de agua del tanque durante veinte o treinta minutos antes de pasar los peces con la red y descartar el agua de la bolsa.
Los días previos
Deja de alimentar cerca de un día antes de la mudanza, para que los peces produzcan menos desechos durante el traslado. Limpia el cristal y haz un cambio parcial de agua dos o tres días antes, no la mañana de la mudanza, de modo que el agua en la que viajen esté limpia y estable. Fotografía las tuberías, los temporizadores de luz y el paisaje acuático antes de tocar nada, rotula los cables y prepara bolsas, bandas elásticas, una caja rígida o hielera, cubos con tapa, declorador y toallas en la casa antigua. Decide antes la posición exacta del tanque en la casa nueva y comprueba que allí el suelo y el soporte puedan nivelarse, porque un tanque lleno ya no se puede empujar ni un centímetro.
El día de la mudanza: peces, cristal y cajas
Atrapa los peces con calma y con las luces bajas y colócalos en bolsas fuertes con cerca de un tercio de agua del tanque y dos tercios de aire. Pon un pez grande por bolsa y grupos pequeños de las especies diminutas que viven en cardumen. Usa doble bolsa, sella y coloca las bolsas en vertical dentro de una caja aislada y oscura, para que la temperatura se mantenga y los peces estén tranquilos. Los peces delicados o espinosos viajan mejor en recipientes rígidos con tapa. Vacía el tanque por completo antes de levantarlo, porque cargarlo con agua, grava o rocas dentro hace que el peso cambiante tensione las uniones y pueda agrietar un panel de la base. Trasládalo sobre una tabla plana entre dos personas, protege sus esquinas y lleva las plantas en bolsas húmedas y la decoración dura en cajas acolchadas.
El filtro viaja mojado
Mantén el material filtrante sumergido en cubos de agua del tanque durante todo el trayecto. Haz lo mismo, si puedes, con la capa superior del sustrato. Esa colonia de bacterias es tu ciclo: si se seca o la enjuagas con agua del grifo, la instalación nueva se enfrentará a picos de amoníaco. Guarda tanta agua del tanque como tus cubos permitan razonablemente, sobre todo si tus especies son sensibles, y recuerda que una buena ayuda vale más que muchas manos, porque una persona que sigue el orden aporta más que tres que improvisan.
Vigila el agua la primera semana
Deja las luces apagadas el resto del día de la llegada, no alimentes hasta el día siguiente y entonces hazlo con ligereza, sin alarmarte si las especies tímidas se esconden. Mide el amoníaco y los nitritos a diario durante al menos varios días y haz un cambio parcial rápido si alguno sube, porque incluso las mudanzas cuidadosas alteran el ciclo. Comprueba la temperatura del calentador por la mañana y por la noche y confirma el flujo del filtro. Cuenta los peces a la hora de comer, para que una pérdida escondida no ensucie el agua sin que nadie lo note. Para que quien te ayude siga ese plan y no improvise, KinsLe Care Pass le comparte tus fotos del montaje, tu orden de embolsado y tu rutina de mediciones mediante un enlace temporal, limitado a las instrucciones de cuidado, que abre sin cuenta ni aplicación solo durante la mudanza.