Un corral para ratas no es una jaula pequeña, sino una habitación temporal que tus ratas pueden explorar, excavar y reorganizar mientras te sientas con ellas. Las ratas trepan con agilidad, muerden con determinación y saltan con una fuerza que sorprende, así que el corral debe planearse pensando primero en las fugas y después en el entretenimiento, y si la barrera, el suelo y el contenido están bien resueltos, el tiempo diario fuera se convierte en el momento favorito de su rutina en lugar de una persecución entre muebles.
Amuebla el corral como un mundo en pequeño
Coloca más escondites que ratas tengas, para que ninguna tenga que competir por un refugio: casas de cartón con dos puertas recortadas, hamacas de tela bajas, tubos y un escondite pequeño de madera cumplen esa función. Añade un tazón de cerámica pesado y difícil de volcar con agua, incluso para una sesión corta. Esparce un puñado de su comida habitual por la cama para que explorar tenga premio desde el primer minuto. El material para morder importa tanto como los juguetes: aporta palitos de madera sin tratar, cartón y trozos de esponja vegetal que sí puedan destruir, y renueva cada semana el material roído.
Una caja de excavación es el añadido que más entusiasma a la mayoría de los grupos. Llena una caja profunda con tierra limpia segura, papel triturado o papel rizado, entierra dentro unos guisantes, trozos de maíz dulce o premios adecuados y deja que tus ratas excaven. Rota un elemento por sesión, como una disposición nueva de túneles, un tazón poco profundo para pescar guisantes en días cálidos o un laberinto de cartón, para que el corral se mantenga novedoso.
Dirige cada sesión con seguridad de principio a fin
Antes de cada sesión recorre la habitación: desconecta y levanta los cables, bloquea el hueco detrás de los muebles, retira plantas y productos de limpieza y cierra la puerta dejando a otros animales fuera. Traslada a cada rata al corral dentro de un tubo o una casita que ella elija ocupar, en lugar de agarrarla desde arriba, y deja que una rata tímida observe desde un escondite los primeros minutos sin presionarla.
Permanece con tu grupo toda la sesión, idealmente sentado dentro del corral para ser parte del mobiliario al que trepa y en el que confía cada rata. Las sesiones de 45 a 60 minutos encajan con la mayoría de los grupos, y el tiempo diario fuera vale más que una única sesión larguísima de fin de semana. Devuelve a su jaula a cualquier rata que estornude repetidamente, se encorve o se muestre inusualmente retirada y contacta con tu veterinario si el cambio persiste, porque el juego nunca debe obligar a rendir a una rata enferma.
Elige una barrera que tus ratas no puedan vencer
Usa paneles lisos y sólidos de al menos 28 pulgadas (71 cm) de alto, y sube a 36 pulgadas (91 cm) para ratas jóvenes y atléticas. Los paneles lisos de plástico o metal recubierto funcionan porque no ofrecen puntos de apoyo, mientras que un corral de rejillas invita a trepar y una pared de tela o cartón fino será roída en una sola sesión con distracciones. Une los paneles con firmeza, sin esquinas que cedan, y comprueba que ningún hueco supere media pulgada (1,3 cm), porque una rata joven pasa por donde quepa su cabeza.
Si tus ratas prueban el borde superior poniéndose de pie y saltando, añade una tapa con los mismos paneles o traslada las sesiones a un corral dentro de un baño ya preparado para ratas. Coloca bajo el corral un tapete lavable e impermeable o un recorte amplio de suelo lavable, porque las ratas marcan con olor mientras exploran y usan las esquinas como baño. Una base lavable también evita que las patas resbalen. Family Sharing de KinsLe deja compartidos el perfil y el plan de cuidado de tus ratas para toda la casa, de modo que tu pareja, cuando monte el corral en su turno, vea la misma altura de barrera, las mismas notas de la caja de excavación y la misma guía para tratar a una rata tímida.