La mayoría de las pollitas, las gallinas jóvenes de menos de un año, empieza a poner entre las 18 y las 22 semanas de edad. Ese rango es una guía, no una fecha límite, y dos fuerzas mueven a cada ave dentro o fuera de él. La primera es la raza, y la segunda es la luz del día, porque la puesta se activa cuando los días se alargan.
Cuando una tardía necesita una segunda mirada
La paciencia cubre a casi todas las que tardan, en especial a las razas tradicionales y a las pollitas de otoño que esperan más luz. Pero una gallina muy pasada de la ventana esperada, con la cresta pálida y encogida, pérdida de peso, el abdomen hinchado o una postura caída y parecida a la de un pingüino, necesita un veterinario y no más espera, porque los problemas de puesta y otras enfermedades pueden esconderse detrás de un simple retraso. Antes de preocuparte, descarta las causas mundanas: un ave que en realidad es un gallo joven mal sexado, un nido escondido bajo un arbusto donde una pollita en libertad llevaba tiempo poniendo, el estrés de una mudanza reciente o parásitos que van minando su condición sin hacer ruido.
Los primeros huevos y el cambio de alimento
Los primeros huevos rara vez se parecen a los de un cartón de tienda. Espera huevos pequeños al principio, a veces con formas raras, a veces con doble yema, y de vez en cuando un huevo sin cáscara o de cáscara fina puesto desde el palo durante la noche mientras el sistema que forma la cáscara encuentra su ritmo. En una ave sana, todo eso se ordena durante las primeras semanas de puesta. Acompaña el cambio con el alimento correcto: mantén el alimento de crecimiento hasta alrededor de las 18 semanas o hasta el primer huevo, lo que llegue antes, y pasa después, de forma gradual, a un alimento de puesta formulado para gallinas ponedoras. Ofrece además un plato aparte con concha de ostra triturada, del que cada gallina tome libremente, porque formar cáscaras consume mucho calcio y cada ave regula bien su propia ingesta. Ten listos los nidales antes de que empiece la puesta, limpios, oscuros y encamados, a razón de uno por cada cuatro o cinco gallinas, para que los primeros huevos caigan en los nidales y no enseñen hábitos de puesta en el suelo que luego cueste corregir.
Señales de que la puesta se acerca
Una pollita que se acerca al punto de puesta lo anuncia en la última semana o dos. Su cresta y sus barbillas, pequeñas y de un rosa pálido mientras es inmadura, crecen de forma notable y toman un rojo intenso al aumentar el flujo de sangre. También empieza a agacharse cuando te acercas o cuando vas a acariciarle el lomo, quedándose plana con las alas ligeramente abiertas, un comportamiento de apareamiento que es una pista clásica, y su interés por los nidales es nuevo: entra, reordena la cama con las patas, se sienta un rato sin producir nada, y muchas se vuelven más ruidosas practicando ese cacareo fuerte y repetido conocido como el canto del huevo. Puede que notes además que su apetito sube y que los huesos pélvicos, que se sienten a cada lado de la cloaca, se van separando poco a poco desde un hueco estrecho hasta un espacio donde caben dos o tres dedos, a medida que su cuerpo se prepara para dejar pasar un huevo.
Recoge los huevos a diario en cuanto empiece la puesta, para mantenerlos limpios y desanimar que las gallinas se sienten sobre montones crecientes, y en KinsLe, Care Teams deja la recogida diaria de huevos, la revisión de los nidales y la reposición de la concha de ostra asignadas a una persona concreta de la casa, con la hora registrada en cada tarea terminada.