Primero manda el plazo de los machos
Un macho joven puede ser fértil hacia las cinco semanas, y su madre y sus hermanas pueden quedar preñadas poco después. Por eso los machos pasan a su propia jaula hacia esa edad, sin esperar a que resulte cómodo ni a las ocho o diez semanas que toleran otras mascotas pequeñas. Dejarlo para más tarde arriesga que la madre o una hermana quede preñada por un hijo o un hermano, el accidente más común en la cría casera de ratas.
Ninguna cría sale sola de casa
Por bien destetada que esté, una rata joven nunca debe irse a un hogar nuevo sin compañía. Las ratas son profundamente sociales, y una cría reubicada sola en una jaula extraña sufre mucho más estrés que el que causa el traslado mismo. Lo ideal es una salida en parejas o tríos del mismo sexo y de la misma camada, para que cada cría conserve un compañero familiar. Manipula a las crías con suavidad cada día hasta el momento de partir, porque esos primeros contactos frecuentes producen jóvenes confiados y cercanos a las personas.
De la leche al alimento sólido, en pocas semanas
Las crías nacen ciegas y sin pelo, abren los ojos hacia las dos semanas y viven solo de leche durante la primera quincena, mientras la madre las mantiene calientes y limpias. Entre las dos y las tres semanas empiezan a mordisquear la comida de la madre, a beber de la botella de agua y a luchar en juego con sus hermanos. Ese juego, aunque parece brusco, enseña el control de la mordida y las normas sociales que usarán toda la vida. Hacia las cuatro semanas, una cría sana come alimento sólido con seguridad. Hacia las cinco, debería ganar peso de forma constante por su cuenta. Una cría que come bien, bebe, se mueve activa y mantiene su peso ya está lista para el cambio.
La última semana se decide con la báscula
Durante la semana final, pesa a cada cría cada uno o dos días y anota las cifras sin confiar en la memoria. Una línea de peso que sube de forma constante es tu prueba de que cada cría es de verdad independiente, y además señala a tiempo a la cría tranquila que come menos que sus hermanos. La cría que sigue pequeña, callada o aferrada a mamar necesita quedarse un poco más bajo vigilancia cercana. Si alguna pierde peso o parece enferma, lo que necesita es la valoración de un veterinario de animales exóticos, no un hogar nuevo. Con la hora de cada control anotada en Care Teams de KinsLe, tu pareja hace los controles diarios de peso, revisa quién come y traslada a los machos en su día exacto, y cada tarea terminada queda con la hora registrada.